viernes, julio 30, 2004

TRES COLORES




Fue lo último que hizo antes de morir, pero ya quisieran muchos filmar una película la mitad de buena que cualquiera de las tres. Krzysztof Kieslowski nació en Polonia en 1941, y desde mediados de los 60 comienza a enseñarle a Europa que "otro cine es posible". Sus películas son intimistas y duras, casi tan complejas y difíciles de descifrar como el nombre del que las firma; retratan personajes traumatizados, en situaciones límite que les enseñan importantes lecciones, no sin pagar un alto precio por aprenderlas: su vida anterior, sus seres queridos...Tuvimos que esperar mucho tiempo para acceder a su obra en España (y en occidente en general), ya que pertenecía a la producción de los países del Eje Soviético (del mal, que diría ahora nuestro amigo G. W.). Según se acercaba el momento de su muerte(1996), su obra iba alcanzando niveles insospechables de calidad: La serie de TV Decálogo y la gran película La Doble Vida de Verónica son muestra indiscutible de ello. Pero la obra cumbre de este genio no se produciría hasta los años 1993 y 94, en los que filmará la asombrosa trilogía de los Trois Couleurs de la bandera de Francia, que una vez vistas no dejan más que dos preguntas: ¿era amor u odio lo de Kieslowski con el país galo? ¿o ambos?
Azul comienza cuando Julie (interpretada soberbiamente por la grandísima Juliette Binoche) pierde a su marido e hija en un accidente del que sólo ella se salva. La película se centra en la libertad, que la protagonista intenta conseguir, sin saber muy bien que es lo que la aleja tanto de ella; lo que sí sabe es que si no termina la sinfonía que su marido estaba componiendo, es posible que quede estancada para siempre en el momento de la muerte de éste. Poco a poco va a ir descubriendo que la vida es mucho más de lo que le habían contado, y al final nos dejará temblando con la lección de generosidad que da.

Blanco nos cuenta la historia de Dominique, francesa y casada con un polaco y que no ve el día de conseguir su divorcio -de un matrimonio ni siquiera consumado-. La historia de su marido anda a caballo entre la tragedia y la comedia, ya que los de inmigración le pisan los talones, y tiene que ejercer todo tipo de degradantes trabajos para ganarse la vida. Un día, el vaso se colma cuando le ofrecen una importante suma de dinero por matar a un hombre... Las circunstancias en que la vida le pone le van a enseñar que sólo tenía (o tiene ahora, al menos) una cosa en la vida: el amor de Dominique. Julie Delpy devora la película -que nos va a enseñar qué es la igualdad- acompañada de Zbigniew Zamachowski, que interpreta a su marido Karol.

Rojo cierra la trilogía con la historia de la modelo Valentine (qué decir de Irène Jacob en el mejor papel de su carrera), que un día descubre que su misterioso vecino, un juez retirado, se dedica a escuchar las conversaciones telefónicas de todo el vecindario. Lo que no sabe ella -en esto el juez le saca ventaja- es que otro vecino, Auguste, siente una fascinación por ella que le lleva al amor enfermizo. Van a tener que viajar los dos a Inglaterra (a la vez, y por casualidad) para conocerse...El viaje cambiará sus vidas para siempre. El filme nos enseña como un grupo de lo más variopinto (sí, como el pueblo francés, que aquí se nos ejemplifica con este vecindario sui generis) puede vivir en fraternidad.

1 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Qué ganas de ver las dos restantes Juanessssss!!!!!Este año sin falta ehh. Un besito. Vickymendru ;-)

3:45 a. m.  

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