lunes, agosto 30, 2004

LA DIOSA DE LAS ANTÍPODAS

Es australiana aunque, por circunstancias de la vida, nació en Honolulú, hace treinta y siete años. Y aunque siempre vuelve a su país de origen, nosotros sabemos que es una ciudadana de mundo. Ha vivido en todas partes, siempre que el cine la haya llevado hasta allí... EEUU, Inglaterra, Suecia, Francia... incluso pasó una temporadita en España (a caballo entre Cantabria y Madrid).
Fue en el país del boomerang donde dio sus primeros pasos como intérprete, y donde conoció a quien le transmitiría el amor, la pasión casi obsesiva por el cine: su amiga, la directora Jane Campion (El piano). Por eso, sus comienzos en teatro y televisión son poco más que anecdóticos. Pronto participaba en películas de más calado -ya era presa de Hollywood-, donde su primer "blockbuster" fue Calma total. En su siguiente película (la mediocre y muy pasadísima de vueltas Días de trueno) conoce al que será su marido durante casi diez años, Tom Cruise. Esta etapa de ¿feliz? casamiento transcurre entre bodrios (Un horizonte muy lejano -otra vez junto a Tom-, Malicia, Mi vida, El pacificador, Prácticamente magia) y alguna salvedad, como la extrañeza de Gus Van Sant Todo por un sueño o la colaboración con su gran amiga Jane Campion en Retrato de una dama (es la peor película de la Campion, pero aun así tiene un pase).
Y un día, llegó Stanley. Kubrick escogió al matrimonio Cruise/Kidman para su última película, ese testamento cinematográfico que se llama Eyes Wide Shut (o de cómo la sospecha -y el aburrimiento- puede acabar con un matrimonio) y convenció al mundo de que Tom y Nicole, aparte de guapos, ricos y famosos, eran buenos actores. Hubo que pagar un precio, ya que tras este rodaje el matrimonio (al igual que el ficticio) comenzó a resquebrajarse.
Y ella decidió volver unos meses a su Australia. ¿Para pensarse las cosas? ¡No! Para rodar Moulin Rouge, la película que resucitó el músical -revisado y mejorado- y en la que vimos que encima bailoteaba y cantaba como una reina. Cuando volvió con Tom, este ya había firmado para producirle Los otros al joven director español A. A. (todos lo conocemos ya), y cuando Nicole leyó el guión y se sintió fascinada por Grace, la protagonista, propuso interpretarla... y ¿quién le dice que no a esta chica?
Vinieron después, aparte del divorcio de Tom, la pasable Oscura seducción y un micropapel de 2 segundos en La habitación del pánico (hay premios para quien la localice). Y Virginia Woolf se cruzó en su vida. Se afeó bastante -aunque nunca es suficiente si eres ella- y conmovió junto a la Moore y la Streep en Las horas, por la que recibió un Oscar (¡por fin!) que bien podía haber sido para Satine o bien para Grace, aunque se lo entregasen a Virginia.
Recientemente, se ha dedicado al cine alimenticio (La mancha humana, Cold Mountain -en la que creó a una nueva Scarlett O'Hara menos ñoña-, Las mujeres perfectas). Pero como ella dice, tiene "un compromiso con los directores que admira", por lo que no dudó en irse a Suecia e interpretar el mejor papel de su carrera en Dogville, a las órdenes de Lars Von Trier. Una peli comprometida y estremecedora, en la que la niña se come a bocados -interpretando- a todo el que se le pone por delante (y se le ponen Lauren Bacall y James Caan, entre otros...)
Pronto vendrán Birth, el Alejandro Magno de Baz Luhrmann o el remake de la serie televisiva Embrujada (no confundir con Embrujadas), pero, a estas alturas, ella ya nos ha demostrado que es una de las mejores actrices de su tiempo -consciente de ello- y uno de los grandes mitos eróticos de principios del S. XXI. Pronto estará en el Olimpo, junto con actrices de la talla de Greta Garbo, Ingrid Bergman o Katharine Hepburn, entre otras. Pero, mientras tanto, que no deje de deslumbrarnos en los cines.
Con todos ustedes, Nicole Kidman.

3 Comments:

Blogger Ignacio said...

Una diosa, sin duda. Este verano en el Norte de Castilla, publicaron una entrevista con ella, a to0da página. Lo curioso es que la protagonista de la página contigua era Ana Obregón, que hablaba de su propia perfección (sí, amigos...). Las comparaciones resultan odiosas, dicen, pero a veces son demoledoras. Reto a cualquiera a que vea un capítulo de 'Ana y los 7', y después 'Moulin Rouge'. No sólo disfrutará de la belleza de Kidman y de una película realmente sorprendente, sino que además sentirá un súbito desapego al 'producto nacional'.

12:16 a. m.  
Blogger Trippy said...

Acabo de (re)ver Las Horas. Y, leyendo tu post, me he dado cuenta de que (curiosísimamente) he visto un taco de las películas que mencionas. En principio sólo quería dejarle un aplauso a la Kidman... pero aprovecho para dejar constancia de que "hago los deberes" :D

3:25 a. m.  
Blogger Plasma TV Center said...

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2:43 a. m.  

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