miércoles, agosto 11, 2004

WO DE FU QIN MU QIN

Parece mentira que unas palabras que no entiendo puedan contener tanta poesía para mí, pero es que el cine hace milagros. Es mandarín, y una traducción -según dicen, bastante aproximada- es el título que se le dio a la peli en España, El camino a casa. Sí, amigos, en China también hacen cine. Muy poco, (no olvidemos que aún es el tercer mundo, y que salió de la famosa "revolución cultural" de Mao hace nada), pero se hace. Es difícil llegar a ser director de cine en el país de la gran muralla, de ahí que sólo -o casi- lleguen a serlo los genios de verdad. Y la pasada década dio en China tres magos del fotograma (obviando a Ang Lee, más americano que otra cosa) como son Chen Kaige, Wong Kar Wai y Zhang Yimou. Es este último el que nos interesa (Xi'An, 1951), que desde finales de los ochenta nos viene deleitando con delicias como La linterna roja, Lumière y Compañía o Ni uno menos. Sus películas reflejan tan bien el estado de la sociedad en China (ya sea el actual o el de los años 50) que allí tienen muchos problemas para llegar a ser estrenadas...al menos tienen un gran mercado en occidente y Japón, lo que ha permitido a Yimou seguir contando historias.



El camino a casa empieza cuando el maestro de una pequeña aldea de la China interior más profunda muere, lejos del pueblo. Su hijo se ha convertido en un empresario de la gran ciudad, muy alejado ya del pueblo y su cultura, y cuando vuelve se encuentra a su madre totalmente desolada, no tanto por la muerte de su marido sino por la imposibilidad de llevar a cabo la tradición de cargar con el ataúd desde el hospital hasta la casa del fallecido, para así enseñarle a su alma "el camino a casa": en el pueblo ya no quedan jóvenes que lo puedan llevar a cabo. Mientras tanto, y en un flashback que constituye la película en sí, descubriremos la historia de amor de este matrimonio separado ahora por la muerte. Una jovencita del pueblo (fabulosamente interpretada por Ziyi Zhang -foto- a la que luego veríamos en Tigre y Dragón) se enamora del nuevo maestro, y hace lo imposible para que se entere, sin tener que decírselo...pero el contrato del maestro acaba y éste tiene que irse, la joven Luo va a pasarlo muy mal, hasta que descubre que las oportunidades se presentan una vez en la vida, y que si la dejó escapar, ahora tendrá que ir a por ella. La película tiene dos finales, el de la historia de amor (y el que no llore aquí es que tiene horchata en las venas) y el del entierro, que nos va a sorprender muy gratamente (poco a poco, no en plan El 6º sentido).
Es un film técnicamente perfecto -cabe destacar la música tradicional china y la apabullante fotografía- dirigido e interpretado con maestría, pero no es una película para irse fijando en la técnica. El camino a casa es una historia de amor como ya quedan pocas.

1 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Una historia sencilla pero no simple, increíble película, me has puestos los pelos de punta al recordármela, creo que la veré mañana para volver a captar la magia y el poder que desprende. Gracias por recordarla .-) Un besito.

2:58 a. m.  

Publicar un comentario

<< Home