martes, septiembre 14, 2004

CHIC@S DE ANTEAYER

El pasado miércoles la cadena privada Telecinco -tras darnos una grandísima chapa con las promos y con la maravillosa canción de los Nacha Pop Chica de Ayer- estrenaba en su horario líder, la que (por el momento) es su mayor apuesta de esta temporada: Los 80. Simplificando, en la serie, dirigida por el respetable Fernando Colomo (entre sus trabajos más recientes Los años bárbaros y Al sur de Granada), conoceremos a una familia de derechas -liderada por Aitana Sánchez-Gijón- cuya hija mayor se enamora del hijo mayor de José Coronado, izquierdista de los de chaqueta de pana de toda la vida. Eso por el momento. Suponemos que se irán topando con las inclemencias históricas del convulso Madrid ochentero, y sobre todo, con grandes cambios sociales y un fenómeno cultural que posiblemente (como vimos en el primer capítulo) se lleve de calle a los más jóvenes: La movida. La factura técnica es más que aceptable (con bastantes carencias aún, pero es que hace falta un mínimo apoyo del público para elevar el presupuesto) y la artística, por encima de la media: Algunos pensamos que Sánchez-Gijón es una de las mejores actrices que tenemos por aquí.
La verdad es que -sin querer repetirme, ya que hace nada tocamos la serie Cuéntame- Los 80 puede ser una propuesta interesante de ficción para una televisión bastante huérfana de series como dios manda, pero es que además esta década (la serie comenzó con el golpe de estado del 23 de febrero del 81) depara -y en esto difiere bastante de la anterior- toneladas de material cinematográfico, musical y televisivo de 1ª calidad que, aprovechándose para dar realismo a la serie, enseñaría a muchos lo que ha perdido España en todos los sentidos y que, sí, somos capaces de hacerlo mucho mejor. Cosas muy buenas. Los Secretos. Almodóvar. La Bola de Cristal. En el ámbito político/histórico, pero sobre todo en el (que para una serie de personajes debería ser el más importante) social, la década puede dar mucho juego: había mil y una corrientes ideológicas (por fin permitidas), pero contrasta el dualismo entre los que se creían aún en dictadura y los que se emborracharon, de repente, de libertad (y de otras cuantas cosas peores...) ¿Cualquier tiempo pasado fue mejor? Pues no, pero algunos, por descontado que lo fueron. Y es que, si yo los elegí para hacer mi entrada triunfal en este mundo, los 80 tuvieron que ser la hostia ¿o no?