sábado, septiembre 18, 2004

VIGILA TU ESPALDA

Podría haber sido una sorpresa, pero lo cierto es que, si he pagado para ver Chicas Malas, no ha sido por casualidad. Y no me ha decepcionado. Quizá porque no esperaba de ella ni más ni menos de lo que me ha dado. Primero, informar de que soy un gran aficionado al género teen americano (desde mucho antes de ser un "teen" y posiblemente hasta mucho después). Pero es que, desde algún mes antes a su estreno en españa, ya se hablaba de esta cinta como la descendiente directa de Clueless o Election. Y -quedando a un nivel pelín más bajo- es verdad que es una de esas películas de instituto (con todo lo típico: equipo de fútbol, música cool y baile de graduación) que adoptan un papel de autosátira consciente por medio del humor ácido y los dardos envenenados. La idea surgió de la colaboradora del exitoso programa americano Saturday Night Live Tina Fey, que cuando leyó el libro (estudio sociológico/panfletillo de autoayuda) Abejas Reinas y Aspirantes, sobre la competitividad y malicia de las chicas en los institutos de su país, vio el potencial para una peli cómica que en él había, sumándole la lengua afilada de los colaboradores del programa en cuestión (en la peli interpretan a los profesores del insti, incluida la guionista). El casting fue todo un acierto, y Lindsay Lohan (la enésima teenage drama queen de mi generación) borda el papel de Cady Heron, una chica que ha pasado toda la vida con sus padres zoólogos estudiando la selva, hasta que se mudan a Estados Unidos, y descubre que los institutos guardan fieras mucho peores que las de África... Una de las grandes taras del film es que el fuelle inicial se va perdiendo, y la última media hora es muy inferior al conjunto, sobre todo cuando todo intento de incorrección política se esfuma sobreexponiendo una moraleja que, de haber sido escrita la peli por un guionista con más experiencia, habría sido insinuada por medio de situaciones y no -como ocurre- simplemente explicada.



No es ninguna obra maestra ni se le acerca, pero tal y como está el panorama, se agradece pillar de vez en cuando en salas una guinda como esta, con muchas sonrisas y alguna carcajada, que se sigue masticando al salir del cine (aunque no dure mucho) y no empalaga, dejando un sabor de boca agridulce.