lunes, enero 03, 2005

DEFENSA DE LOS DOCE



Un director de éxito. Una -gran- pandilla de buenos actores, que encima son guapos, y que rebajan bastante sus salarios para poder trabajar juntos (el clima de amiguetismo de esta película haría retorcerse al mismo Torrente). Una primera parte que cosechó exitos de crítica y público... Ocean´s Twelve tiene que ser mala. Las pelis que pintan tan, tan bien, no pueden hacer otra cosa que decepcionar. Eso pensaba yo. Y eso piensa todo el que no la ha visto. Y la mayoría de los que la han visto. Pero ayer por la tarde me llevé una gran sorpresa. Grata. A los cinco minutos de proyección la trama me tenía enganchado por todas partes -que no son pocas-, y no dudé un segundo en irme (venirme) a Europa con los once de Ocean, que hace tres años ya me hicieron pasar un buen rato en Las Vegas.



Todos mis temores se disiparon: no es la típica peli americana en que los viajes a Europa son un álbum de estereotipos y chistes a nuestra costa; de hecho, la historia es tan europea como puramente yanki era la de la primera entrega. No es la tópica secuela-complemento, de esas que funcionan a base de homenajear o parodiar continuamente a sus predecesoras (Bridget Jones: Sobreviviré); pero tampoco es una de esas secuelas-elevémoslo-todo-al-cubo, en las que lo que gustó de la primera se aumenta geométricamente hasta la náusea, volviendo al espectador en su contra (Matrix Reloaded). No se desarrolla en Amsterdam, Roma y París porque al equipo le apeteciesen unas vacaciones pagadas, y como ejemplo el robo holandés, imposible de perpetrar en cualquier otra parte del mundo. Muchas cosas no es esta película... ¿Qué es?



Es una comedia sofisticada -manque les duela a muchos- y divertidísima: el personaje de Matt Damon (que en la primera permanecía en letargo), el rollito Pitt-Zeta Jones en plan perseguidora y perseguido, los piques de Clooney cuando le echan más de cincuenta años... y, sobre todo, la intervención de Julia Roberts. Nunca pensé que esta mujer tuviese tanto sentido del humor. Es una delicia visual: los zooms de Italia, a medio camino entre Tarantino y Visconti, las cámaras al hombro (atención a la escena del coche-bomba), las imágenes congeladas: Catherine Zeta-Jones está para comérsela incluso desenfocada y movida. Tiene una gran música setentera casi toda ella, entre la que destaca el tema L'appuntamento, interpretado por Ornella Vanoni, que suena al principio y al final. Atención a la galería de nuevos secundarios, Vincent Cassel está incluso menos feo de lo habitual (debe ser que todo se pega) y a la de cameos...y adivinad quien interpreta al misterioso LaMarque. Intentad entrar al cine sin prejuicios (que viene siendo lo mejor), no como yo, y es muy probable que salgáis con buen sabor de boca...o no. Que no todo el mundo es tan feliz como yo viendo cómo un grupo de gente chula y con glamour le roba el dinero.