martes, marzo 29, 2005

VENTE A ALEMANIA, PEPE

Esto no es un stop. Es un simple pause. No se si acabaré una sórdida noche de alcohol y drogas en el Kit-Kat Club, con el "Willkommen, Bienvenue, Welcome" de fondo. No me apetece mucho correr con Lola. Los ángeles de Win Wenders me daban un poco de miedo. Y del "hundimiento" mejor ni hablar. El caso es que me voy a Berlín. Una semana. Volveré (me voy ya) con muchas cosas que contar, y si puedo colgaré alguna fotillo de el primer sitio mínimamente cinematográfico que me encuentre -lo mío ya es enfermedad, lo se. El Berlinale Palast no se me escapa, ya os contaré. Nos vemos en los cines. Hasta pronto.

sábado, marzo 26, 2005

WES EL FREAK

Se agradece, en estos tiempos de cine prefabricado y películas de encargo, encontrarse de vez en cuando con lo que los entendidos suelen llamar "cine de autor": entiéndase la expresión en el sentido más literal, el que considera la obra cinematográfica como trabajo artístico de una persona en concreto, generalmente el escritor/guionista. El cine estadounidense nos ha ido descubriendo, desde principios de los 90 hasta la fecha, a una generación de cineastas (que ahora rondan los 40), que se rebelaron contra la industria de Hollywood y su habitual pobreza artística y comenzaron a contar historias de verdad (localistas, surreales, violentas). Fueron los propios estudios los que, tras el triunfo de sus óperas primas, empezaron a ficharlos como forma de aunar en sus títulos taquilla y calidad: P. T. Anderson, Sofia Coppola, Quentin Tarantino, David O. Russell... Uno de ellos, el inefable Wes Anderson, acaba de estrenar película: Life Aquatic.

Este tejano nacido en 1969 es una de esas personas que animan (o a mí me da esa impresión), con sus películas, a la creación cinematográfica. Viendo como alguien despliega en la pantalla un mundo interior tan excéntrico, con unos parámetros visuales tan particulares, uno piensa que sobre el celuloide todo es posible, que cualquier historia que nuestra mente alumbre se puede convertir en una peli interesante. Dos películas destacables había estrenado ya Mr. Anderson que me condujeron de cabeza al visionado de su última aventura submarina.

Academia Rushmore! de 1998, narraba un extraño triángulo amoroso protagonizado por un estudiante que lo suspende todo, pero es el rey de la escuela en lo que se refiere a las actividades extraescolares. En la comedia de 2001 Los Tenenbaums. Una familia de genios, retrataba las tristes vidas de los miembros de la familia más disfuncional de Manhattan. Con su última cinta, Anderson riza el rizo de lo extravagante y nos cuenta la historia de Steve Zissou (un oceanógrafo muy a la Cousteau), que emprende una épica cacería contra el tiburón Jaguar que se ha comido a su mejor amigo. Protagonizada por el gran Bill Murray (que también aparece en las otras dos), cuenta entre sus principales con Anjelica Huston, Cate Blanchett, Owen Wilson, Willem Dafoe o Michael Gambon, entre otros. Lo más disfrutable, aparte de las animaciones de Henry Selick, es el sentido del humor friki de este niño grande, que, como en todas sus películas, te mantiene la sonrisa pero no te concede muchas carcajadas, cuando no te deja boquiabierto por lo bizarro de su narrativa. Y es que las historias -como ésta- de perdedores, son las que más hondo nos llegan...¿por qué será?

martes, marzo 22, 2005

TOMA NOTA, JEAN-PIERRE

El mes pasado, una noche de lunes o martes, me decidí a ir al cine animado por la sugerente parrilla televisiva. Estaba yo en plan casero y no me apetecía atravesar Madrid para ir a los Ideal o a los Verdi, así que me puse las playeras más rotas, como el que va a por el pan, y me planté en la taquilla de los cines Renoir Retiro (debajo de mi casa, muy socorridos en estos casos, y de versión original). Con sólo cuatro salas, la única que no había visto era Para que no me olvides, de Patricia Ferreira, así que me lo jugué todo a la misma carta.
La peli no era para tirar cohetes,un poco sosa, aburrida a ratos y plagiando intermitentemente a La habitación del hijo... pero como soy de los de "de todo se puede sacar cosas buenas", me quedo con los dientes perfectos de Marta Etura y la última interpretación de Fernando Fernan-Gómez -y es que podría serlo en todos los sentidos. Me hizo gracia (algo que siempre mola) que la peli que veía por proyectarse en el cine del barrio sucediera en su mayor parte en el susodicho vecindario, incluyendo mis transitadísimas Sáinz de Baranda e Ibiza y la calle del propio cine, Narváez. Conseguí, al salir de la sesión, no quedarme atrapado en un bucle espaciotemporal infinito entre realidad y ficción, llegué a casa y se lo comenté (esto y alguna parte del argumento) a Victoria, mi teléfono de la esperanza particular.
Resulta que en la película el nieto de Fernán-Gómez hace lo posible para que no tiren la casa donde se crió su abuelo, que es muy de película: una casita con patio, con su olivo y todo, aislada entre edificios altos y feos, tipo Stuart Little pero menos fantástica. Yo, que tengo mucho tiempo libre, me dije el sábado siguiente por la tarde: "pues voy a ver la casa, y, emulando al prota, le echaré algunas fotos, que no se ven cosas así por Madrid". Cosas que sólo hacemos los de provincias. Como todo en la peli (viéndola pude atisbar el nombre de la calle) estaba por el barrio, así que allí me fui dando un paseíllo. Después de unas cuantas vueltas entre Pacífico y Conde de Casal llego a la dirección indicada y... la casa no está. Al final la derribaron. "Próxima construcción: edificio de apartamentos." El personaje de Fernán-Gómez se quedó sin recuerdos infantiles, y yo con una cara de pringao para la que tenía que haber aprovechado la cámara de fotos. No lo hice, por suerte. A veces (muchas), la realidad supera a la ficción.

domingo, marzo 20, 2005

SHI MIAN MAI FU



Emboscados desde Diez Direcciones es la traducción literal del título del último hit mundial del cine chino. Para los países occidentales, con sus lenguas mucho menos simbólicas, la cosa se ha quedado en La Casa de las Dagas Voladoras. La llamemos como la llamemos, es una de las películas más bellas de los últimos años, y punto. El director, uno de los mejores del cine asiático actual: Zhang Yimou. Nos tenía acostumbrados a sus pequeñas películas costumbristas del tipo de La Linterna Roja o El Camino a Casa, en las que de forma magistral contaba preciosas historias de amor a la vez que mostraba el estilo de vida de la China más profunda, bien fuese en la actualidad o en los primeros años de Mao. Pero él nunca lo había ocultado: era un admirador y estudioso del cine de artes marciales, y uno de sus sueños siempre fue marcarse una película de espadachines, puñetazos y honores mancillados. El año pasado lo consiguió con Hero, una liosísima historia medieval de guerra, en la que, para más inri, el mismo actor interpretaba dos papeles distintos (pues como son fáciles de distinguir los chinos...). La película (que en EEUU sorprendentemente reventó taquillas) se podía mejorar y mucho, pero visualmente era todo un pastelito.
Y resulta que el genio irrefrenable de Yimou, al concluir el rodaje de Hero, ya tenía otra idea. La película fue bien de recaudación, así que, al producirse él mismo, no tenía ninguna limitación para filmar esta nueva historia. Fue así como se embarcó en el rodaje de La Casa de las Dagas Voladoras, que se estrenaría a mediados del 2004.



China, 859 d. C. La otrora gloriosa dinastía Tang atravesa sus peores momentos, gobernando con descuido y corrupción. Cantidad de ejércitos paralelos están surgiendo para acabar con esta situación. El más misterioso -y eficaz- es el conocido como "casa de las dagas voladoras". Dos soldados del ejército oficial intentan averiguar más sobre esta formación, para lo que buscan a la misteriosa bailarina ciega Xiaomei -que esconde más de lo que cuenta. Pero puede que uno de los dos pertenezca a las dagas voladoras, y todo se complica cuando ¡sorpresa! el perseguidor se enamora locamente de la perseguida, y viceversa. Para hacer honor a la verdad, diré que la historia es tonta a ratos, poco más que un hilo conductor para una sucesión de luchas, danzas, geniales duelos interpretativos en los que se sustenta la peli. Es ahí donde reside todo su atractivo, como ya he dicho. En la belleza: el color, las localizaciones, las coreografías (del baile o de las peleas), de la música, de descubrir, a mitad de película, que estamos frente a una fábula épica, y que la histora (tan sobrecargada de giros y moralejas, que a veces causan hilaridad en el racionalista occidental) no es más que un cuento sobre el amor, el honor y la muerte. Si quieres disfrutar de la película más intensamente, es necesaria una suspensión inicial de la incredulidad. Belleza también la de Zhang Zhiyi, actriz fetiche de Yimou, y de sus dos acompañantes (Andy Lau y Takeshi Kaneshiro), para los que creen que no hay chinos guapos. Tres escenas hay en la película (al principio, mitad y final del metraje) que son verdaderos clímax de lo impresionista: la danza con la espada, la batalla en el bosque de bambú y el cara a cara en la nieve. No dejéis de ver esta película, vuestro buen gusto lo agradecerá y aumentaréis la cuota de público del cine asiático, que tanto éxito tiene en festivales y tan poco en multisalas. ¿Quién da más?

lunes, marzo 14, 2005

LÍNEAS PARA RECORDAR (XI)

Sean Penn: ¿Sabes? Fui a Irak el año pasado. Antes de que el Team America apareciese por allí, era un lugar feliz. Tenían praderas florecientes y cielos llenos de arco iris y ríos de chocolate, donde los niños bailaban y reían y jugaban con sonrisas de caramelo.



Team America. La policía del mundo (2004)
Escrita y dirigida por Trey Parker y Matt Stone
ESTRENO EN ESPAÑA EL 23 DE MARZO

viernes, marzo 11, 2005

EL RETORNO DE LUCAS

El lado oscuro ya esta aquí. En poco más de tres meses se estrenará en todo el mundo el último episodio de la segunda -y última, confirmado- trilogía de La Guerra de las Galaxias, el día que se cumplan veintiocho años del lanzamiento de la primera entrega. Ayer se estrenaba el tráiler definitivo de la película y... no hay palabras. Se puede cometer el sacrilegio de poner en duda que Lucas sepa hacer una película, pero lo que no se puede negar es que sabe hacer un tráiler. No va a cambiar la opinión de nadie, así que el que no haya podido con los episodios I y II que no se deje timar otra vez (que aún así lo harán, pero yo aviso). Y es que ver a Anakin Skywalker transformarse ¡por fin! en Lord Darth Vader tiene demasiado morbo. A los que -como a mí- la primera les pareció un correcto prólogo y en la segunda vieron asomar, en el fondo, el verdadero espíritu Star Wars, parece que la tercera va a segir la progresión ascendente. Podéis ver los tráilers, teasers y spots editados hasta el momento en Joblo. Ya sólo queda esperar...y que la fuerza os acompañe.

martes, marzo 08, 2005

MATTO MATTEO, MATTO NICOLA

Se apagan las luces de la sala. La luz naranja inunda la pantalla. Se escuchan los primeros acordes de House of Rising Sun, de The Animals... lo demás es historia. Cuarenta años de la historia más reciente de Italia, para ser más exactos. Desde el año 66 hasta la más rabiosa actualidad caminaremos junto a los hermanos Nicola y Matteo Carati, descubriendo con ellos el porqué de un título tan sugerente: La Mejor Juventud. No hay que temerle a las 6 horas largas que dura esta película (que en Italia se emitió como miniserie en la RAI), ya que menos en festivales y demás eventos se ha estrenado en dos partes -con gran éxito, todo sea dicho, y es que éste es el noveno mes de lleno en las dos salas de Madrid que la proyectan. Además, cada minuto de este relato vital se disfruta como los mejores momentos de la vida propia: sabiendo que se escapa de las manos e intentando fotografiarlo para siempre.


Marco Tullio Giordana ha hecho un detallado retrato de su generación, la primera "post-Mussolini", que a veces es tierno, distanciado, condescendiente, cariñoso, descarnado. Completamente producida por la televisión estatal italiana (para los que tantas ganas tienen de echar mierda sobre este medio) y, en vista de los resultados, con total libertad artística y expresiva. Los actores (infinitos) están todos estupendos, pero no puedo dejar de mencionar a la bellísima Jasmine Trinca -la descubrimos hace unos años como hija de Moretti en La habitación del hijo- que aguanta primeros planos de tres minutos con la audiencia suspirando por ella. Su personaje de Giorgia, además, es el más misterioso y fascinante, y siendo completamente ajena a la -gran- familia Carati, es la que viene a propiciar el reencuentro Nicola/Matteo en la mayoría de las ocasiones. Una escena la del encuentro que se repite, a lo largo de las décadas, una y otra vez como un dejà vu, mientras el país mediterráneo, que es el otro protagonista de la película, se convulsiona en los 70 o disfruta de sus "años soñados" a finales de los 80. Vamos juntos hasta Italia, que en Roma hay una casa donde siempre hay habitaciones libres.

viernes, marzo 04, 2005

SEXO Y LA CIUDAD



Miranda está todo el día de mala leche, y es que ser la única abogada de tu bufete marca el carácter. Charlotte sólo quiere encontrar a "míster perfecto" y echarle el lazo, por un buen hombre cambiaría hasta de dios. Samantha se tira a todo lo que tiene tres patas, e incluso a cosas algo más raras... y también está Carrie. Carrie Bradshaw escribe todos los miércoles la columna Sex and the City en el diario New York Star, cada semana investigando sobre un aspecto del sexo, del amor, de las relaciones interpersonales (del tipo que sean). Porque el sexo de Sexo en Nueva York -chirriante traducción de un estupendo título original- no lo es en el sentido que la gente que no ha visto la serie se imagina: es el aspecto psicológico, sociológico (humano) de la sexualidad. No es que la serie sea un documental, o un reflejo claro de lo que piensan las mujeres (al menos de las que yo conozco). Pero esta obra de ficción, que camina con cuasiperfecto equilibrio entre el humor más mordaz y el culebrón lacrimógeno de después de comer, te hace pensar (en mayor o menor medida) sobre aspectos muy importantes del tema al que más páginas, fotogramas y palabras al cielo ha dedicado el hombre desde que es ídem: lo díficil de la relación entre hombres y mujeres. Como buen oráculo del S. XXI, también tuvimos relaciones entre personas del mismo sexo, pero el rollo es siempre el mismo: la soledad en que se puede encontrar uno en medio de una bulliciosa fiesta o lo gozoso de dormir con la persona amada al lado, aunque sea en el continente de al lado.



Darren Star dedicó su juventud a escribir para joyitas de la televisión como Melrose Place. A principios de los 90 consiguió encajar en la parrilla su primer "creado por", Central Park West, que ahora sabemos que no era más que un bosquejo de la comedia que nos ocupa. En 1997, tuvo la gran suerte de que Sarah Jessica Parker se interesara por sus guiones de Sexo en Nueva York, basados en el libro de la columnista (ésta real) Candance Bushnell, y decidió ser productora; poco después, se vio con fuerzas para dar vida a la protagonista. Cabe destacar que en esta serie la jerarquía habitual estaba levemente alterada, y en los sets se bromeaba con que primero iban los escritores; luego, los actores; y en un tercer e instrumental lugar estaban los directores. Tras meses de reescrituras (en cinco se establecieron los guionistas habituales, liderados por Star), cásting -acertadísimo-, y localizaciones, se rodó el episodio piloto. Todo era más cutre y menos glamuroso y agudo que lo que vendría después, pero allí ya estaba el germen de la serie. La HBO (ya le dedicaremos un post a esta emisora/productora, que tanto bien ha hecho a la ficción televisiva) se lanzó a la piscina y financió el rodaje de once episodios más: a finales del 98 se estrenaba la primera temporada. Poco tardó en convertirse en exitazo: la gente de a pie comentaba en sus reuniones episodios como el del conejo, o vivía el interminable toma y daca entre Carrie y Mr. Big. Fueron seis temporadas y noventa y cuatro episodios en total, que culminaron hace ahora un año con un episodio -con Carrie entre París y su verdadero hogar- que batió récords de audiencia y mantuvo a más de uno (dentro y fuera de la trama) con el corazón en vilo. En esos seis años la serie evolucionó, como lo hicieron sus personajes, y cualquiera en esa difusa frontera entre los treinta y pico y los cuarenta y pocos. Fue madurando, y emocionando cada vez más, mientras Samantha superaba un cáncer de mama, Charlotte se hacía judía para casarse con su abogado divorcista o Miranda se replanteaba toda su vida a raíz del nacimiento de su primer hijo. Pero mantuvo su sentido del humor inteligente y sus reflexiones acerca del tema básico, su "principio fundacional": nuestras vidas giran en torno al sexo (que no al follar). Es posible que, si le damos un poco de sentido a éste, consigamos ser -un poquito- más felices.
Por si alguien quiere conocer -o reencontrar- a estas cuatro chicas, pasearse por "la ciudad que nunca duerme" o simplemente saber cómo se hace tele de la buena, se puede pasar por Antena 3 de martes a jueves, a eso de las 2 de la noche.