domingo, mayo 29, 2005

EL SÍNDROME AUDI

"En 1817 el joven novelista Stendhal visitó la ciudad de Florencia. Nada le había preparado para la acumulación de tanta belleza. Entró en la monumental iglesia de la Santa Croce. De repente se sintió aturdido, sufrió una ligera desorientación, palpitaciones y una intensa sensación de falta de aire y tuvo que salir. Hoy en día, estos síntomas se conocen como síndrome de Stendhal."
Mientras escuchamos esta narración, vemos escenas de coches de lujo abandonados en plena conducción: en medio de una transitada calle, en la nieve, en una carretera comarcal. Los coches están vacíos y la puerta del conductor abierta. Claramente, sus dueños han tenido que salir huyendo. Al final, la imagen funde a negro y aparece el reconocible logotipo y el eslógan: Audi A8. A veces la perfección resulta difícil de soportar.
Qué gran anuncio, qué gran narración, qué peliculita. Qué deliciosa enfermedad. Una muestra más de que algunos de los mejores guionistas y directores del panorama mundial se dedican a la publicidad. Sólo las grandes marcas -que no venden más que eso, la marca- se lo pueden permitir, pero toparse con un comercial así siempre es de agradecer. Los Audi (para quien le gusten los coches) son sólo para unos pocos, pero su publicidad, tanto o más estilosa y bien fabricada, es para todos. Cada vez que veo este anuncio siento los síntomas que casi hacen volverse loco al autor de Rojo y Negro.

domingo, mayo 22, 2005

LLEGANDO HASTA EL FINAL


Aunque todavía no puedo quitarme la expresión de asombro de la cara, creo que después de dos visionados (quién sabe si habrá más) llega el momento de hablar de ella. Sé que para muchos no es más que el último paso -de momento- de una calculadísima operación comercial que comenzó hace veintiocho años, pero para otros muchos, entre los que me incluyo yo de la cabeza a los pies, ésta era la peli más esperada de los últimos años. Con el Episodio III se ha cerrado el círculo. Hemos presenciado los únicos momentos de la vida de Anakin Skywalker / Darth Vader que desconocíamos, y aunque supiese al dedillo que iba a pasar en cada secuencia, el clímax de esta trilogía y entreacto entre las dos ha estado al nivel de los episodios que la van a suceder (IV y V), los mejores de la saga. Afirmo sin dudar que para mí, desde ya, la verdadera trilogía galáctica la forman La Venganza de los Sith, La Guerra de las Galaxias (a.k.a. Una Nueva Esperanza) y El Imperio Contraataca. Los episodios I, II y VI no desmerecen, pero sus niveles de intensidad narrativa y dramática están por debajo.


Es ésta una película trágica. La diferencia radical entre las dos trilogías es que la original empieza mal y acaba bien, y con la segunda pasa todo lo contrario. Al comienzo de La Venganza parece que las cosas no están perdidas del todo, y es que la "Guerra Clon" parece controlada, y el matrimonio de Anakin y Padmé (Amidala), aunque clandestino, es bendecido con un embarazo. Pero poco tardan las cosas en complicarse: las premoniciones sobre la muerte de ella empiezan a atormentar a Anakin, que es capaz de hacer cualquier cosa por salvarla. El senador Palpatine deja caer el velo que lo separaba de su álter-ego Darth Sidious, y se propone acabar con todos los caballeros Jedi y transformar la república en el I Imperio galáctico, para "salvaguardar la paz y la seguridad" (¿a qué me suena esto?). De paso, intenta fortalecer la orden que lidera, Los Sith, con un joven aprendiz que podría llegar a ser muuuy poderoso: no es otro que Anakin, que con tan poca madurez y tanto miedo no duda en pasarse al reverso tenebroso e inmediatamente es rebautizado de Darth Vader. Por el camino, todos los secundarios (incluido Obi-Wan, que tendrá que elegir entre su Padawan o él mismo) se enfrentan a su destino, que en casi todas las ocasiones es bastante chungo. El que no se exilia, vuela en pedazos, y eso si no desintegran tu planeta -pobres Alderaanitas, no saben lo que les espera.


Se me ocurre que debería hablar del fenómeno sociocultural, y sobre todo económico, en el que esta película es una pieza más que importante. Pero va a ser que no. Eso es harina de otro costal, y os remito alegremente a Garaje Kubrick y a la fabulosa presentación (sólo para los muy interesados) de la revista Wired sobre "cómo Star Wars ha cambiado el mundo".


Es mucho más entretenida que La Amenaza fantasma, y no hay guarradas visuales como la primera secuencia de El Ataque de los Clones. El ritmo está bien calculado, y aunque la primera hora se hace un poco larga, el dramatismo y la acción van in crescendo hacia una traca final como pocas se ven actualmente. Me quedo con tres escenas, tres:
1)Darth Sidious declara en el senado el nacimiento del Imperio, como bien señala una desconsolada Padmé, entre estruendosos aplausos.
2)El montaje de batallas final, por un lado Yoda vs. el Emperador en Coruscant, y por otro Obi-Wan y Anakin entre lava y junto a una agonizante Padmé.
3)El mítico casco de Vader desciende hacia lo que queda de nuestro prota mientras, lejos de allí, Padmé da a luz a Luke y Leia.
¿Os había dicho que me encanta Natalie Portman?


El resto de la película tiene momentos muy buenos, como la matanza Jedi o el funeral en Naboo, y una de las cosas que más positivamente me sorprendió de este tercer y ¿último? (diría que sí) episodio de Star Wars, es que, pese a ser al más referencial (la sombra de la película original del 77 está siempre ahí) es el que más entidad tiene por sí mismo en la nueva trilogía. No es una presentación de personajes o un tramo intermedio como les sucede a las otras dos, sino toda una historia con su nudo y su desenlace, al más puro estilo de la tragedia griega. El destino esta ahí -nosotros ya lo conocemos- y este puñado de personajes no son más que meros instrumentos del mismo. El "puente visual" tan comentado se consigue, aunque no hay que olvidar que entre III y IV pasan veintypico años, pero ya nos dejan ver planetas clásicos, personajes míticos como Chewbacca o naves como la "Tantive IV", donde Leia da comienzo al siguiente episodio. Algunos cabos los ata Lucas en el guión para salir del paso, como "desactivad todos los androides" o "borrad la memoria a C-3PO", pero haremos la vista gorda porque en general las últimas piezas de este puzzle encajan a la perfección.
No podemos olvidar el aliciente de ver cómo nace (en la ficción, claro) uno de los iconos pop más importantes del siglo pasado, y es que la imagen de Darth Vader, con su capa y su casco tan reconocibles, ha sido una de las más reproducidas de la centuria, junto a compañeros tan dispares como Marilyn Monroe o el Che. Por no decir (y ahí están las encuestas) que es el "mejor malo" de la historia del cine.


Decía la prensa especializada que Episodio I era para niños, II para adolescentes y III es para adultos. No lo creo así, diría que las seis pelis de Star Wars son para niños. Pero, como ya he dicho muchas veces, los niños no somos tontos. Ahora, me voy a encontrar mi propio destino, que seguro que nada tiene que ver con naves espaciales, amores imposibles o amables alienígenas. Espero que sí guarde alguna relación con películas tan divertidas como ésta.

miércoles, mayo 18, 2005

LÍNEAS PARA RECORDAR (XIV)

El barbero judío: Lo siento, pero no quiero ser emperador. No es lo mío. No quiero gobernar o conquistar a nadie. Me gustaría ayudar a todo el mundo -si fuera posible- : a judíos, gentiles, negros, blancos. Todos nosotros queremos ayudarnos mutuamente. Los seres humanos son así. Queremos vivir para la felicidad y no para la miseria ajenas. No queremos odiarnos y despreciarnos mutuamente. En este mundo hay sitio para todos. Y la buena tierra es rica y puede proveer a todos.

El camino de la vida puede ser libre y bello; pero hemos perdido el camino. La avaricia ha envenenado las almas de los hombres, ha levantado en el mundo barricadas de odio, nos ha llevado al paso de la oca a la miseria y a la matanza. Hemos aumentado la velocidad. Pero nos hemos encerrado nosotros mismos dentro de ella. La maquinaria, que proporciona abundancia, nos ha dejado en la indigencia. Nuestra ciencia nos ha hecho cínicos; nuestra inteligencia, duros y faltos de sentimientos. Pensamos demasiado y sentimos demasiado poco. Más que maquinaria, necesitamos humanidad. Más que inteligencia, necesitamos amabilidad y cortesía. Sin estas cualidades, la vida será violenta y todo se perderá.

El avión y la radio nos han aproximado más. La verdadera naturaleza de estos adelantos clama por la bondad en el hombre, clama por la fraternidad universal, por la unidad de todos nosotros. Incluso ahora, mi voz está llegando a millones de seres de todo el mundo, a millones de hombres, mujeres y niños desesperados, víctimas de un sistema que tortura a los hombres y encarcela a las personas inocentes. A aquellos que puedan oirme, les digo: "No desesperéis".
La desgracia que nos ha caído encima no es más que el paso de la avaricia, la amargura de los hombres, que temen el camino del progreso humano. El odio de los hombres pasará, y los dictadores morirán, y el poder que arrebataron al pueblo volverá al pueblo. Y mientras los hombres mueren, la libertad no perecerá jamás.

¡Soldados! ¡No os entreguéis a esos bestias, que os desprecian, que os esclavizan, que gobiernan vuestras vidas; decidles lo que hay que hacer, lo que hay que pensar y lo que hay que sentir! Que os obligan ha hacer la instrucción, que os tienen a media ración, que os tratan como a ganado y os utilizan como carne de cañón. ¡No os entreguéis a esos hombres desnaturalizados, a esos hombres-máquina con inteligencia y corazones de máquina! ¡Vosotros no sois máquinas! ¡Sois hombres! ¡Con el amor de la humanidad en vuestros corazones! ¡No odiéis! ¡Sólo aquellos que no son amados odian, los que no son amados y los desnaturalizados!

¡Soldados! ¡No luchéis por la esclavitud! ¡Luchad por la libertad!

En el capítulo diecisiete de san Lucas está escrito que el reino de Dios se halla dentro del hombre, ¡no de un hombre o de un grupo de hombres, sino de todos los hombres! ¡En vosotros! Vosotros, el pueblos tenéis el poder, el poder de crear máquinas. ¡El poder de crear felicidad! Vosotros, el pueblo, tenéis el poder de hacer que esta vida sea libre y bella, de hacer de esta vida una maravillosa aventura. Por tanto, en nombre de la democracia, empleemos ese poder, unámonos todos. Lucharemos por un mundo nuevo, por un mundo digno, que dará a los hombres la posibilidad de trabajar, que dará a la juventud un futuro y a los ancianos seguridad.

Prometiéndoos todo esto, las bestian han subido al poder. ¡Pero mienten! No han cumplido esa promesa. ¡No la cumplirán! Los dictadores se dan libertad a sí mismos, pero esclavizan al pueblo. Ahora, unámonos para liberar el mundo, para terminar con las barreras nacionales, para terminar con la codicia, con el odio y con la intolerancia. Luchemos por un mundo de la razón, un mundo en el que la ciencia y el progreso lleven la felicidad a todos nosotros. ¡Soldados, en nombre de la democracia, unámonos!

Hannah, ¿puedes oírme? ¡Dondequiera que estés, alza los ojos! ¡Mira, Hannah! ¡Las nubes están desapareciendo! ¡el sol se está abriendo paso a través de ellas! ¡Estamos saliendo de la oscuridad y penetrando en la luz! ¡Estamos entrando en un mundo nuevo, un mundo más amable, donde los hombres se elevarán sobre su avaricia, su odio y su brutalidad! ¡Mira, Hannah! ¡Han dado alas al alma del hombre y, por fin, empieza a volar! ¡Vuela hacia el arco iris, hacia la luz de la esperanza! ¡Alza los ojos, Hannah! ¡Alza los ojos!


El Gran Dictador (1940)
Escrita y Dirigida por Charles Chaplin
Para Victoria, tan chaplinesca ella.

lunes, mayo 16, 2005

TÉTRICO. EXCÉNTRICO. FANTASMAGÓRICO.

Llegó el sábado, llegó la fiesta: unos cuantos lo habían adivinado ya, pero a eso de las doce de la noche la celebración múltiple comenzó, y yo aparecí con mi súper-disfraz de Miércoles Addams. De momento os pongo aquí una foto de la auténtica (en la primera versión cinematográfica de mi adorada Christina Ricci), porque lo de ponerme a mí me lo tengo que pensar muy mucho. Fotos hay a porrillo, pero va a ser que no: las voy a limitar al consumo privado que uno tiene una reputación/semianonimato que mantener. Si no salgo en fotos vestido de paisano, comprenderéis que no me cuelgue aquí con aquella falda corta, medias y coletas que tan popular hicieron en los 60 a la hija menor de los Addams. El atuendo triunfó bastante, y (tu y yo lo sabíamos) gané un improvisado concurso de disfraces -que a escasas 48 horas ya se tacha de fraudulento. Ni Miss España. Lo mejor vino cuando nos fuimos a la calle con aquellas pintas: teníamos a Starsky & Hutch, tres de los Kiss, Lara Croft...a mí me dijeron de todo (desde "me ponen tus trencitas" hasta "¿tú vas de tuno?" cuando me quitaba la peluca). Otros que no estaban muy informados me confundieron con Pocahontas o Heidi, entre otras. Hay cada uno suelto por ahí...Toqué fondo de amanecida en el metro, con un rumano -que yo me empeñaba en renacionalizar portugués- que me cogía las coletas y cantaba y hacía bailes regionales, o algo así.

Voy acabando que estamos en plenos anuncios de El Ataque de los Clones. Ya tengo a buen recaudo las entradas para La Venganza de los Sith (que debería ser del Sith, a secas), y es que el jueves por la noche tenemos estreno mundial: la segunda saga llega a su fin 28 años después del comienzo de su predecesora. El viernes vi -a medias y con un horrible doblaje mexicano- mi primer episodio de la mitificadísima Queer as Folk (versión americana). No quiero hacer un juicio precipitado -tendré que ver más-, pero me pareció bastante mierdosa: en lo que se refiere al tema gay en cine y tv, yo soy más de cosas tipo Los Juncos Salvajes, sobre la que disertaré largo y tendido en breve.
Que eso, que el jueves me examino por enésima vez de Tecnologías I, a ver si hay más suerte. Y que el miércoles y el viernes Pablo & company (mis compañeros del año pasado y únicos amigos en la facultad) graban un corto que les han mandado para aprobar psicosociales. Y yo con lo de Ana y los 7. De pena. Intentaré pasarme a ver que tal les va con lo del cine amateur. Me piro corriendísimo que ya están Amidala y compañía haciendo el gamba. Nos vemos.

jueves, mayo 12, 2005

COSPLAYIN' Y OTRAS TONTERÍAS

Hoy Katharine Hepburn habría cumplido 98 años, pero este post no va de eso. Va de muchas cosas en general y de nada en particular. Lo del título es porque este sábado celebramos cinco cumpleaños en uno (pudiendo hacer cinco fiestas, mira que somos paletos) en una superfiesta en mi casa: de disfraces para más señas. Todo ello a partir de la medianoche, porque hasta entonces, Alejo rueda su primer corto en 16 mm., y ha elegido como único escenario natural nuestra casa. Bueno, como escenario natural y lugar de ensayos y reuniones de preproducción para más señas. El tema principal de la película (el sublime tango Por Una Cabeza, de Carlos Gardel) martillea en mis sienes como la peor música del coche del Neng.
La fiesta promete, porque hace tiempo que no nos juntamos todos, porque el único precedente de fiesta masiva en casa todavía nos trae buenos recuerdos…y porque vamos a dar todos una pena que te cagas. No puedo poner aquí de que voy a ir, por que lo mantengo en el más estricto de los secretos, y por que algún que otro lector de este blog va a estar en la celebración: Jack Sparrow, Eduarda Manostijeras, quién sabe qué más. Y es que la gente dice su disfraz alegremente, cuando lo divertido (creo yo y por eso lo pongo en práctica) es sorprender con ello puesto. Sólo diré de mi personaje que es uno de mis mitos de infancia, que tiene su origen en un cómic con dos adaptaciones a la gran pantalla, y que estas pistas no sirven de nada, sino más bien lo contrario.
En otro orden de cosas, el otro día alquilé Inconscientes, de Joaquín Oristrell, y me sorprendió muy gratamente. La historia puede ser una tontería, pero es una de las pelis españolas más innovadoras en lo formal que he visto últimamente. Y encima Leonor Watling está que se sale. Qué pedazo de actriz. Es una comedia ambientada en la Barcelona de 1913, en el ambiente de psicólogos vs. psiquiatras, cuando las revolucionarias teorías de Freud llegan a España y sólo se habla de sexo. También están Luis Tosar, Juanjo Puigcorbé, Alex Brendemuhl y una divertidísima Mercedes Sampietro.
Soy muy fan de Friends, y me reafirmo en ello con episodios como el que emitió ayer Canal+: El de la cena de cumpleaños de Phoebe (de la novena temporada), un prodigio de guión (y de seis actores en estado de gracia, aunque a millón de dólares el capítulo me pongo hasta yo) que nos cuenta como todos y cada uno de los amigos llegan tarde a la susodicha celebración. No todo en la viña del Señor son series buenas: hoy he entregado mi trabajo de psicosociales sobre Ana y Los 7 y Los Serrano, y creo que, aunque me he cebado con la serie de Miss García Obregón, la cosa ha quedado muy científica y muy documentada. Para algo me tuve que ver dos capítulos completos (¡) de las aventuras de la familia Hidalgo. Me he relajado (ayer hubo examen de economía, quién sabe para que necesito yo conocer a fondo el FMI) y este finde me lo voy a pasar muuuy bien. Y voy a ver pelis mil. El jueves que viene, volverán los palos. Antes de entonces, intentaré escribir algo en serio por aquí.
Se me olvidaba…feliz cumpleaños, Kat.

jueves, mayo 05, 2005

DE VUELTA A HOGWARTS


Se acabó El Señor de los Anillos. Ahora en mayo se acaba Star Wars. Pero siempre nos quedará Harry. La interminable saga bibliocinematográfica sigue su curso, y este año los más fanáticos tenemos motivo doble de jolgorio: en julio aparece el sexto libro (Harry Potter y el Príncipe Mestizo) y en noviembre la cuarta película (el Cáliz de Fuego). Parece que J.K. Rowling, la autora -una de las personas más ricas del Reino Unido-, se tiene que dar más prisa en sacar los libros, porque a éste paso sale antes la película. Ya le queda poco, y es que son siete el total de títulos, tantos como cursos tiene la "Escuela Hogwarts de Magia y Brujería".

Los libros ya están en pleno clímax de la historia: Voldemort se hace corpóreo, comienza la Segunda Guerra, Harry pierde el virgo (y en general todos andan bastante salidos) y en cada entrega ya muere más gente que en una peli de Wes Craven. Pero vayamos al turrón, y justifiquemos que haya puesto un post para enseñaros estas fotos tan guays que ya nos van llegando: ¿cómo van las pelis? pues el listón estaba alto, ya que la tercera (dirigida por el Mexicano Alfonso Cuarón, el de Y tu Mamá También) le dio un nuevo look a la saga y supo condensar la historia en dos horas y poco: aprenda usted, Mr. Columbus.

Toma las riendas Mike Newell: es el primer inglés a los mandos de este hólding tan genuinamente británico. Algunos recordaréis sus Cuatro Bodas y Un Funeral. Esperemos que se note su conocimiento de primera mano de las escuelas privadas y sus estirados profesores. Es la más cara hasta el momento, y los que hayáis leído el libro sabréis porqué... La historia comienza en los mundiales de Quidditch, con Harry escapando (por cuarta vez) de las garras de los Dursley, pero lo gordo llega cuando en la escuela se anuncia la celebración -allí mismo- del "Torneo de los tres magos", lo más parecido a unas olimpiadas con magos y brujas. Os podéis imaginar que la que se lía es de órdago. Como siempre, hay acción light, muchos efectos especiales y escobazos a go-go... la novedad de esta cuarta entrega es que, por primera vez, los protas van a sufrir los estragos de sus hormonas descontroladas. Se añaden al reparto, que no para de crecer, Brendan Gleeson, Miranda Richardson, Frances de La Tour y Ralph Fiennes (interpretando al "que no puede ser nombrado"). No os olvidéis. Harry Potter y el Cáliz de Fuego. El 18 de Noviembre. Ya queda menos.