domingo, mayo 22, 2005

LLEGANDO HASTA EL FINAL


Aunque todavía no puedo quitarme la expresión de asombro de la cara, creo que después de dos visionados (quién sabe si habrá más) llega el momento de hablar de ella. Sé que para muchos no es más que el último paso -de momento- de una calculadísima operación comercial que comenzó hace veintiocho años, pero para otros muchos, entre los que me incluyo yo de la cabeza a los pies, ésta era la peli más esperada de los últimos años. Con el Episodio III se ha cerrado el círculo. Hemos presenciado los únicos momentos de la vida de Anakin Skywalker / Darth Vader que desconocíamos, y aunque supiese al dedillo que iba a pasar en cada secuencia, el clímax de esta trilogía y entreacto entre las dos ha estado al nivel de los episodios que la van a suceder (IV y V), los mejores de la saga. Afirmo sin dudar que para mí, desde ya, la verdadera trilogía galáctica la forman La Venganza de los Sith, La Guerra de las Galaxias (a.k.a. Una Nueva Esperanza) y El Imperio Contraataca. Los episodios I, II y VI no desmerecen, pero sus niveles de intensidad narrativa y dramática están por debajo.


Es ésta una película trágica. La diferencia radical entre las dos trilogías es que la original empieza mal y acaba bien, y con la segunda pasa todo lo contrario. Al comienzo de La Venganza parece que las cosas no están perdidas del todo, y es que la "Guerra Clon" parece controlada, y el matrimonio de Anakin y Padmé (Amidala), aunque clandestino, es bendecido con un embarazo. Pero poco tardan las cosas en complicarse: las premoniciones sobre la muerte de ella empiezan a atormentar a Anakin, que es capaz de hacer cualquier cosa por salvarla. El senador Palpatine deja caer el velo que lo separaba de su álter-ego Darth Sidious, y se propone acabar con todos los caballeros Jedi y transformar la república en el I Imperio galáctico, para "salvaguardar la paz y la seguridad" (¿a qué me suena esto?). De paso, intenta fortalecer la orden que lidera, Los Sith, con un joven aprendiz que podría llegar a ser muuuy poderoso: no es otro que Anakin, que con tan poca madurez y tanto miedo no duda en pasarse al reverso tenebroso e inmediatamente es rebautizado de Darth Vader. Por el camino, todos los secundarios (incluido Obi-Wan, que tendrá que elegir entre su Padawan o él mismo) se enfrentan a su destino, que en casi todas las ocasiones es bastante chungo. El que no se exilia, vuela en pedazos, y eso si no desintegran tu planeta -pobres Alderaanitas, no saben lo que les espera.


Se me ocurre que debería hablar del fenómeno sociocultural, y sobre todo económico, en el que esta película es una pieza más que importante. Pero va a ser que no. Eso es harina de otro costal, y os remito alegremente a Garaje Kubrick y a la fabulosa presentación (sólo para los muy interesados) de la revista Wired sobre "cómo Star Wars ha cambiado el mundo".


Es mucho más entretenida que La Amenaza fantasma, y no hay guarradas visuales como la primera secuencia de El Ataque de los Clones. El ritmo está bien calculado, y aunque la primera hora se hace un poco larga, el dramatismo y la acción van in crescendo hacia una traca final como pocas se ven actualmente. Me quedo con tres escenas, tres:
1)Darth Sidious declara en el senado el nacimiento del Imperio, como bien señala una desconsolada Padmé, entre estruendosos aplausos.
2)El montaje de batallas final, por un lado Yoda vs. el Emperador en Coruscant, y por otro Obi-Wan y Anakin entre lava y junto a una agonizante Padmé.
3)El mítico casco de Vader desciende hacia lo que queda de nuestro prota mientras, lejos de allí, Padmé da a luz a Luke y Leia.
¿Os había dicho que me encanta Natalie Portman?


El resto de la película tiene momentos muy buenos, como la matanza Jedi o el funeral en Naboo, y una de las cosas que más positivamente me sorprendió de este tercer y ¿último? (diría que sí) episodio de Star Wars, es que, pese a ser al más referencial (la sombra de la película original del 77 está siempre ahí) es el que más entidad tiene por sí mismo en la nueva trilogía. No es una presentación de personajes o un tramo intermedio como les sucede a las otras dos, sino toda una historia con su nudo y su desenlace, al más puro estilo de la tragedia griega. El destino esta ahí -nosotros ya lo conocemos- y este puñado de personajes no son más que meros instrumentos del mismo. El "puente visual" tan comentado se consigue, aunque no hay que olvidar que entre III y IV pasan veintypico años, pero ya nos dejan ver planetas clásicos, personajes míticos como Chewbacca o naves como la "Tantive IV", donde Leia da comienzo al siguiente episodio. Algunos cabos los ata Lucas en el guión para salir del paso, como "desactivad todos los androides" o "borrad la memoria a C-3PO", pero haremos la vista gorda porque en general las últimas piezas de este puzzle encajan a la perfección.
No podemos olvidar el aliciente de ver cómo nace (en la ficción, claro) uno de los iconos pop más importantes del siglo pasado, y es que la imagen de Darth Vader, con su capa y su casco tan reconocibles, ha sido una de las más reproducidas de la centuria, junto a compañeros tan dispares como Marilyn Monroe o el Che. Por no decir (y ahí están las encuestas) que es el "mejor malo" de la historia del cine.


Decía la prensa especializada que Episodio I era para niños, II para adolescentes y III es para adultos. No lo creo así, diría que las seis pelis de Star Wars son para niños. Pero, como ya he dicho muchas veces, los niños no somos tontos. Ahora, me voy a encontrar mi propio destino, que seguro que nada tiene que ver con naves espaciales, amores imposibles o amables alienígenas. Espero que sí guarde alguna relación con películas tan divertidas como ésta.

5 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Y pensar que no me apetecía mucho ir porque a lo mejor no me enteraba de nada. Me gustó mucho, ahora sólo tengo q volver aver la primera trilogía para atar cabos. Un besito. Vickimendru.

12:02 a. m.  
Blogger Hombre Lobo said...

Muy valido tu razonamiento. Sin embargo, tengo que seguir en mis trece y afirmar lo mucho que me desagrada esta nueva trilogia. Si la original era una "space-opera", esta es una "space-soap-opera". Ciertamente que "La venganza de los Sith" es mejor que las dos anteriores, pero aun asi esta MUY lejos de ser una buena pelicula.

4:35 p. m.  
Blogger Ann O'Nadada said...

Por Dios que largo te ha quedao Juan... eso sí.. qué ganas de verla!!!

Aunque yo me quedo con lo buenísimo que está Ewan McGregor

9:33 p. m.  
Blogger Juan said...

Victoria: qué bien lo pasamos maja. Al final no os tuve que avergonzar y aplaudimos los tres como auténticos fanes.
Hombre Lobo: es que, con tu razonamiento, me estás convirtiendo la "soap opera" en un arte menor... y es tán difícil hacer un buen culebrón como meterse con cualquier otro tipo de género. Eso sí, las escenas de amor (las pocas de la primera trilogía y las muchas de la segunda) no son lo de Lucas.
Ann: marrana, siempre pensando en lo mismo! La longitud era merecida, teniendo en cuenta que hubo dos "preposts" a este y que esta peli, le guste a la peña o no, ya forma parte de la historia del cine.

12:57 p. m.  
Anonymous nat said...

Juan, me ha pedido mi novio (Hayden) que te diga que le ha gustado mucho el análisis tan profundo que has hecho de su trabajo. y yo estoy de acuerdo con él!
p.d. que dice que ya te mandará un autógrafo, pero pregunta que cómo prefieres que lo firme, si como Anakin o como Vader ;)

12:19 a. m.  

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