miércoles, junio 22, 2005

SIN PIEDAD POR AMOR

Alice es americana, nueva en Londres y no sabe que para no acabar atropellado hay que mirar a la derecha. Entre eso y que no puede dejar de mirar a un desconocido bastante guapo, acaba teniendo un leve accidente con un taxi. El extraño, Daniel, se siente locamente atraído por la misteriosa guiri mientras la lleva al hospital. Tiempo después se enamora, pero de la fotógrafa Anna, que lo retrata para el libro que ha escrito sobre su historia con Alice, ahora su novia. Por culpa de una ciber-broma pesada a un tercero de Daniel, Anna es acosada en el acuario por un desconocido (el médico Larry) que dice haber tenido una charla caliente con ella el día anterior. El estupor va cambiando por simpatía, y la simpatía por una atracción erótica muy poco disimulada. Ya tenemos dos parejas: Alice y Dan, Larry y Anna. Pero como ya sabemos, a Dan le mola Anna; y cuando se conozcan, Alice y Larry también van a hacer "buenas migas". Y todos ellos están dispuestos a dar la puñalada más profunda por conseguir a quien quieren. Esto es sólo el comienzo de la espléndida Closer.

La obra de teatro del mismo nombre triunfó durante años en las carteleras de Londres (quinta protagonista de la historia) y Broadway, y siguiendo la ruta natural -de ganar pasta-, el propio autor (Patrick Marble) la adaptó para el cine y vendió el guión a Columbia. Alguien con mucho ojo -quizá el propio escritor- se lo pasó a Mike Nichols (El Graduado, Armas de Mujer, Angels in America) que aceptó dirigirla para regresar a su medio natural, el cine. Los actores, como podéis ver, son de lo mejor y de lo más variado: para todos los gustos, pero los cuatro intérpretes están en uno de sus mejores momentos. Clive Owen (que tiene muchas pelis a sus espaldas y en el Reino Unido es una celebridad) es un descubrimiento a tener en cuenta. Su próximo título en España, la esperada Sin City.

Una peli fría, distante, desasosegante. Al salir del cine sentí que no me había gustado. Craso error: lo que no me gustaba era la sensación amarga que me dejó. Esto lo descubrí reparando en las ganas que -como buen masoquista emocional- tenía de volver a verla. Hace unos días la conseguí en DVD y, efectivamente, es una gran película. La temática es la más trillada de la historia del cine, pero la forma de tratarla (estilo, claridad del discurso, interpretaciones y diálogos) son de los que se encuentran de poco en poco. Desconozco si la canción de Damien Rice The Blower's Daughter fue escrita expresamente para Closer, pero como si sí. Poned el e-mule a bajar ya, si no es la peli, que sea su tema principal. Su origen teatral se deja ver en el reducido número de secuencias (12 o 13) y en la importancia crucial de lo que se dice y, como consecuencia, de lo que no. Pero es cine, cine del bueno. Una de las cosas que más me gusta es que entre secuencias pasan siempre, como mínimo, cuatro meses. Son cuatro historias de amor y sexo contadas sólo a través de sus peores momentos. De los más importantes, al fin y al cabo.

2 Comments:

Blogger Ann O'Nadada said...

Chico, la cuentas tan bien que me va a acabar gustando...

A mi sinceramente me pareció un tostón y por mucho que me diga la gente, las relaciones de pareja que se retratan no son creíbles en absoluto... Cuando la termine de ver me dejo un poco igual (tampoco puedo decir que me pareciera abominable) pero ahora ha simplemente ha caido en el olvido (mio personal)

La canción de Damien Rice llevo tres días oyéndola sin parar (aunque Flat me dice que soy un pstelón...) y la recomiendo firmemente.

Y bueno Clive Owen está lo que se dice muy muy bueno...

9:01 p. m.  
Blogger Juan said...

Quizá sea su falta de realismo lo que tanto me gustó...es que la credibilidad, en mi opinión, sólo es una virtud a veces.
Closer es estilización al máximo, pero no gratuita: el estilo está al servicio de la sensación y las ideas que se quieren transmitir. Ahí queda esa pedantería.

8:59 p. m.  

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