sábado, julio 02, 2005

¡HUYAMOS!


Hace poco tuve un sueño, que tenía hasta estructura de película. Os lo cuento así resumidamente: en su afán desmesurado por hacer más y más publicidad de su título estrella del verano, la distribuidora de La Guerra de Los Mundos, de Spielberg, traía a España las naves de la película (que habían construído con total funcionalidad) para una espectacular demostración en algún sitio al aire libre, cerca de Madrid. (Nota: esto no es un delirio del todo, tiene el fundamento real de que hace nada trajeron el Batmóvil para promocionar Batman Begins). Todo iba según lo previsto hasta que, en una escena similar a la de King Kong, las naves -que se dirigían solas- decidían que hasta ahí habían llegado, y que no eran el juguete de nadie. Rebelión. Se dirigían hacia el centro de la capital destrozando todo a su paso, y haciendo estallar, literalmente, a cualquiera que se les cruzase. Exterminio. Los pocos que quedábamos vivos nos organizábamos de mala manera y nos ocultábamos en el sótano de unos grandes almacenes. Éramos la resistànce y teníamos un líder (cosas de los sueños, era mi primo Alberto gritando todo el rato en plan Rambo). Peor todavía se ponen las cosas cuando las naves aprenden a reproducirse en número construyendo más -si un velocirraptor puede abrir una puerta... Al principio había esperanza, pero mientras unos y otros salían a luchar para no volver, nos concienciábamos -entre el sonido de las balas de los suicidas- de que no había nada que hacer y de que éramos los primeros de los últimos. Toda la especie humana estaba a punto de ser aniquilada.

Todo esto, por supuesto, lo soñé antes de ver la peli en cuestión. Si la propaganda de verdad (que no ha sido asesina pero sí bastante plasta) ya me había condicionado bastante, ahora encima tenía motivos inconscientes para pagar mis cinco euritos y sentarme frente al último producto del "Rey Midas de Hollywood".
Ya ves, no es por echarme flores, pero la alucinación nocturna en cuestión tiene más mensaje (los peligros de demasiada exposición a la publicidad es un ejemplo), mejor estructura (aquí el final es coherente con el resto de la historia) y personajes menos planos (salgo yo) que la mediocridad que ha filmado Spielberg. Muy mal Stevie, cada vez peor... No me quejo de que la película sea sólo correr, o que no se den razones de por qué sucede todo. Al contrario, eso me motivaba, y tengo que admitir que hay un par de secuencias en las que la sensación que esperaba encontrar en toda la peli -la que me asaltaba continuamente en mi sueño- se atisba. Pero en general es un coñazo inconmensurable, los personajes son de tebeo en el mal sentido y hacia el final todo empeora. No para los protagonistas, sino para el espectador. La película acaba (no os asustéis) con Juan saliendo del cine y maldiciendo contra el señor que le hizo pasar algunos de los mejores ratos de su vida, como E.T. o Parque Jurásico. Pero vamos, que a lo mejor me pongo y escribo el guión para hacer mi spin-off de La Guerra de Los Mundos (jo, hay que pagar derechos al finado H. G. Wells y al forrado Spielberg). Si alguien que lea esto tiene cien millones de euros sueltos y no sabe en qué gastarlos, la peli la puedo tener para finales de 2006.

3 Comments:

Blogger Trippy said...

Olé. Ya sueñas en plan película y todo. La verdad es que tampoco tenía demasiadas ganas de verla, pero es más que seguro que hubiese pagado los cinco aurones de no haberte leído. Me sigo fiando de tu criterio. A ver si dejo de lado -de una vez- mi mal gusto y entre los dos conseguimos que sólo vea cine del bueno. Besazos, pucelano. Ganas de verte ;)

9:45 a. m.  
Blogger Ann O'Nadada said...

Jo Juan lo siento, peroes que los cien millones de euros que tengo los necesito para unos asuntos... pura fruslería, pero necesaria...

Todavía no he visto la peli, pero vamos, que sin apetecerme demasiado seguro que la voy a ver porque es una de esas películas que hay que ver porque sí...

1:27 p. m.  
Anonymous Ivan said...

La película no es más que un vano intento por hacer en celuloide un clásico de la ciencia ficción. Y me jode que a partir de ahora se asocie con la película cada vez que oimos o leemos por ahí algo sobre la guerra de los mundos. NO sé con que artes manipulatorias consiguieron los derechos para llevar la obra a la gran pantalla, pero como adaptación es nula. Y digo nula, no con fallos (más o menos pasables) como en otras adaptaciones (el señor de los anillos, por ejemplo). Nula significa haber cambiado el reino unido por los estados unidos, el final del siglo XIX con su coches a caballo por la moderna metrópoli del siglo XXI, un personaje dedicado a escribir ensayos pseudo filosóficos felizmente casado por un Tom Cruise con problemas familiares. Y lo de los extraterrestres... nada que ver. Ni la manera de llegar a la tierra (en el libro se trata más bién de unas capsulas enormes con forma de tubo que caen en unos meteoritos) hasta la manera de atacar o sus motivaciones (en el libro consiguen cargarse unos cuantos trípodes con cañones, no existe eso de "los escudos protectores")... en fin, que a todo amante de la ciencia ficción y de la lectura en general le recomiendo que se acerque a la obra capital de Herbert George Wells y que deje de lado la película.
UN abrazo pucelano! te espero en santander

6:03 p. m.  

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