martes, agosto 30, 2005

LÍNEAS PARA RECORDAR (XVIII)

Matteo: Gigi se quedará paralizado. Tú le conoces, de la inundación de Florencia, ¿te acuerdas?
(pausa)
Ya, en uniforme somos todos iguales.
Nicola: ¿Era amigo tuyo?
Matteo: Todos los de mi sección son amigos míos.
Giulia: Mal hecho.
Matteo: ¿De veras? ¿porqué?
Giulia: Porque estáis en el bando equivocado.
Matteo: ¿Y cuál sería el bando correcto? ¿el de los pobres?
Giulia: Sí, exacto.
Matteo: ...Luigi sabe mejor que vosotros lo que es estar en el bando de los pobres. Él es pobre. Pero el que le pegó no lo era. ¿Tú eres pobre?
Giulia: ¿Qué estás insinuando? yo no aporreo a la gente.
Matteo: No aporreas a la gente, pero estamos aquí comiendo una tarta mientras él se pasará la vida postrado en una silla de ruedas.

La mejor juventud (2003)
Escrita por Sandro Petraglia y Stefano Rulli
- Dirigida por Marco Tullio Giordana

martes, agosto 23, 2005

EL CASO ES VOLVER

Breves palabras para presentar unas imágenes que descubrí hace muy poco, y que me han alegrado este último tramo del verano, cuando parece que septiembre esta aquí pero no acaba de llegar...como el equivalente al domingo en un fin de semana. Regresa (por no caer en redundancias) a la acción uno de mis cineastas favoritos, y lo hará con una película que -a la vista está- tiene muy buena pinta. Volver se estrena en 2006, aún ni idea de cuando estará lista, y tened por seguro que si hay preestreno en mi facultad (recordemos La Mala Educación) me volveré a meter en la marea de gente y a propinar algún que otro codazo "accidental" para ser de los primeros en verla -y contároslo. Vamos a las fotos, todas realizadas por el propio Pedro Almodóvar: Pepi (digo, Carmen Maura) interpreta a una difunta que "vuelve". De la otra vida, se entiende, para ayudar a su hermana en los últimos momentos de su vida. Todo en un ambiente rural machego que, como poco, será tan genial como el pueblo de la madre de Amanda Gris.
Blanca Portillo será una vecina del pueblo, que junto con el resto de personajes (y los verdaderos habitantes de las localizaciones, como Almagro) nos guiará en un viaje por la "cultura de la muerte" (como Almodóvar la llama) de ésa, su tierra. Un carácter solitario que es posible que convenza a los pocos que todavía no se creen que la ex-7 Vidas es una actriz como la copa de un pino.
Las hijas de la protagonista (Maura) también van a jugar un papel importante en la historia. A una (Lola Dueñas) se le aparece su madre para ofrecerle una importante ayuda, y acabará siendo su salvación y el remedio a su soledad. La otra (Pe) es una joven madre soltera de la que sólo sé que "tendrá que ofrecer un auténtico recital", ya que por lo visto es uno de sus personajes más complejos. Su hija adolescente, Yohana Cobo, también jugará un papel importante en la peli. La hermana de Carmen Maura, Chus, estará interpretada por la indescriptible Chus Lampreave. Toda la pinta de uno de esos secundarios almodovarianos que se comen con patatas las escenas en las que aparecen. Con su imagen basta.
Y para que no todo sean pruebas de vestuario o ensayos, os pongo esta imagen que parece ser de una de las primeras secuencias rodadas. Un velatorio (supongo que el de Chus) en el que destacan la Portillo y la Dueñas. Arriba tenéis el link a la página oficial de ClubCultura (me la estoy jugando con el copyright, amigos) sobre la película, donde podéis ver el resto de las imágenes y leer un blog sobre el rodaje del propio Pedro.
Almodóvar vuelve a la carga. Vuelve a trabajar con Carmen Maura, Chus Lampreave y Penélope Cruz. Vuelve al universo femenino en el que tantas emociones nos ha regalado. Vuelve a su tierra...El caso es que vuelve.

martes, agosto 16, 2005

EL CHOCOLATE QUE MÁS ME PONE (2 de 2)


Desde que vi el primer tráiler -hace ya muchos meses- de esta nueva versión para la pantalla de Charlie y La Fábrica de Chocolate le tenía yo ganas. Lo malo de la promoción de esta película es que según iban apareciendo imágenes nuevas, la cosa se hacía menos sugerente. Con lo que molaron el primer póster (arriba) o el primer teaser (en el que había poco más que chimeneas, chocolate y musiquita), los tráilers largos y los horripilantes carteles españoles de la película me hicieron pensar, aunque sin perder la esperanza, que Burton podía haber vuelto a hacer alguna cagada como la de El Planeta de los Simios hace cinco años.
Una vez vista la película, debo decir que ha merecido la espera, y que (casi) todo lo bueno de la novela y la peli de Mel Stuart están aquí. Las peores críticas que está recibiendo la película -por empezar por lo más espinoso- es que Johnny Depp es cargante, espeso y excéntrico por que sí. Error: Willy Wonka es todas estas cosas y alguna más ("¿quieres vocalizar? no te entiendo") y la interpretación de Depp, exceptuando la dentadura, está perfectamente a la altura de las circunstancias. Vale, admito que el problema de algunos críticos es que todos esos adjetivos se los cuelgan a Depp como actor...pero si has visto Piratas del Caribe o Miedo y Asco en Las Vegas y te ha dado esa impresión, puedes ahorrarte el mal trago de ver La Fábrica de Chocolate. El resto de los actores están muy bien elegidos, Freddie Highmore demuestra su buen hacer por segunda vez y descubro (un poco tarde) a David Kelly, que interpreta al hipervitaminado Abuelo Joe. De la ristra de secundarios me quedo con Jordan Fry (el odioso Mike Teavee), Deep Roy (que interpreta a los tropecientosmil Oompa-Loompas, lo que incluye escenas de natación sincronizada) y con, cómo no, Cristopher Lee (¿existen blockbusters en los que no salga este señor?)

He aquí una de las películas menos decepcionantes del verano: será que originalmente iba a estrenarse en navidad de 2004, pero unos problemas con el chocolate líquido y un objetivo muy caro (la historia completa aquí) retrasaron la producción. Puede parecer que Burton se ha alejado de su estilo de siempre, porque no hay tumbas ni esqueletos, pero sus obsesiones personales siguen aquí: la misteriosa fábrica presidiendo el pueblo como el castillo de Eduardo Manostijeras; los extravagantes inventos, a lo Jack Skellington; o los pequeños hombrecillos como en Mars Attacks!.
Burton es consciente de que una de las mejores cosas de las pelis que dirige es la música que le compone Danny Elfman. Cada vez más, porque en este caso le saca provecho máximo, con unos números musicales divertidísimos y una secuencia de títulos que deja ojos y oídos alucinando pepinillos. Como en el relato original, la mejor parte de la peli es la primera mitad, hasta que llegamos a la fábrica y todo se vuelve bastante obvio y reiterativo; se salva gracias a las ya citadas canciones y a unos escenarios de lo más imaginativo, como la genial "Sala de Selección de Nueces". La parte posterior a la salida de la fábrica sobra sin más, son unos quince minutos que alargan el momento de salir del cine y "cursifican" bastante lo obtenido hasta entonces. Pero el conjunto da una película de esas en las que se lo pasan bien (de verdad) los niños y los mayores.
Por si fuera poco, antes de la peli hay un tráiler de...¡La Novia cadáver! Aunque con música de Pesadilla antes de Navidad en la promoción, esta peli promete. Parece que va a ser un buen año para todos los fieles de Burton.

domingo, agosto 14, 2005

EL CHOCOLATE QUE MÁS ME PONE (1 de 2)

"Las golosinas no tienen sentido, por eso son golosinas", dice Charlie Bucket mientras monta en el ascensor de cristal, en una de las escenas cumbre de Charlie y la Fábrica de Chocolate. Es ésta toda una declaración de principios por parte del autor de la historia -Roald Dahl-, que los guionistas de sendas adaptaciones cinematográficas han querido mantener en sus películas, por la cuenta que les trae. El viernes se estrenaba en España la segunda de estas adaptaciones, dirigida por Tim Burton y escrita por su nuevo colaborador John August. Huelga decir que el protagonista es Johnny Depp, porque ya todos le habréis visto en vuestra tele, ordenador o marquesina de autobús más cercana. A Charlie lo interpreta Freedie Highmore, al que vimos hace poquito junto a Depp en Descubriendo Nunca Jamás; qué buen padrino se ha buscado el chaval.

En 1964 se publicaba la primera edición de la novela. Roald Dahl daba vida a un nuevo héroe infantil, a la altura de Matilda o James Trotter, también de su creación. Charlie es un niño muy pobre que desea más que nada en el mundo poder entrar en la misteriosa fábrica de chocolate Wonka, cerrada a cal y canto desde hace diez años. Un buen día se conoce la noticia de que Willy Wonka ha colocado cinco billetes dorados en cinco tabletas de chocolate distribuidas por todo el mundo, que permitirán a sus afortunados descubridores entrar por un día a la fábrica guiados por el excéntrico chocolatero, y le reportará un inimaginablemente fabuloso premio a uno de ellos. Una historia sobre las relaciones entre padres (o abuelos) e hijos, con mucha mala leche hacia los niños malcriados, representados en los cuatro acompañantes de Charlie en su viaje por la fábrica.
La primera adaptación cinematográfica -dirigida por Mel Stuart- se convirtió en un título de culto al poco tiempo de su estreno, en 1971. Su público se dividía entre acérrimos fans y gente que quemaría a Willy Wonka en la plaza del pueblo. No fue así en España, donde nunca ha sido un film muy popular. Puede que una de las razones fue el cambio de título: de Willy Wonka and the Chocolate Factory al nada sugerente Un Mundo de Fantasía. Para muchos es ésta la mejor de las dos pelis, y la verdad es que la parte de los billetes dorados es desternillante, y Gene Wilder hace un Willy Wonka estupendo. Además, son 95 minutos de esta versión vs. 115 de la peli de Burton, que a veces da la impresión (sobre todo hacia el final) de que tratan de estirar como si del chicle de Violet Beauregarde se tratara. Pero hay un desaliño en la realización, y una ingenuidad y falta de acidez que convierte a la peli antigua en algo más blandita de lo que era el libro. Y esos números musicales... los de los Oompa-Loompas son ya míticos, pero el resto tienen más azúcar que todas las tabletas Wonka juntas.

Lo que no se puede negar es que la peli de Tim Burton (de la que hablaremos largo y tendido mañana) debe tanto al libro original como a esta cinta, todo un prodigio de dirección artística y efectos especiales. Y de Gene Wilder, aunque esto no hace falta decirlo.

jueves, agosto 11, 2005

FOTOS DE FAMILIA

A falta de películas comentables en el cine (no os preocupéis: mañana acaba la sequía con Charlie y La Fábrica de Chocolate, I Heart Huckabees, Ninette y Sin City) aprovecho las horas muertas veraniegas para ponerme al día, revisar o descubrir series, trabajo que facilitan mucho el DVD y los canales de entretenimiento de Digital +. Voy a hacer un repaso con mis favoritos del panorama actual (o casi-actual), series muy distintas entre sí, algunas de reciente llegada y otras con una trayectoria admirable. Lo único común a todas es el país de procedencia. Bueno, y los escrupulosos 43 minutos y medio que dura cada capítulo.

Tan muertos como yo es un producto para adolescentes protagonizado por una joven de 18 años que en el primer capítulo muere tras el impacto de la tapa del váter de una estación espacial en la cabeza. Nos descubrirá los secretos de la vida después de la vida: no todo es tan bonito como lo pintan. Muchos difuntos se convierten en funcionarios de la propia muerte durante miles de años, y encima no les pagan por ello, por lo que casi todos están pluriempleados. En una trama paralela seguiremos la descomposición de la ya de por sí disfuncional familia de Georgia tras su muerte, aderezada con visitas fantasmales de la primogénita. La factura técnica de esta serie es impresionante, y -algo que me encanta- la ciudad de Seattle es una protagonista más, con esos exteriores grises y lluviosos. Nada que ver con el decorado de fondo de Frasier. Pena que sólo durase una temporada.

Six Feet Under (A Dos Metros Bajo Tierra) podría ser la versión para mayores de la anterior serie. Pero no lo es. Muy en el estilo -cada vez más sobado- de American Beauty (de hecho el creador y guionista principal es Alan Ball) nos cuenta la vida de los miembros de la familia Fisher, regentes de una funeraria en Los Ángeles. Mientras presenciamos sus aventuras con las drogas, el sexo, la floricultura, la vida y la muerte, cada capítulo nos deleita con una escena inicial, que marca los derroteros del mismo, en la que presenciamos cómo alguien muere de la más sorprendente de las formas. Unos personajes de diez (sobre todo la madre y el angustiado Nate) para unas historias que comenzaron con un tono semiligero para convertirse (van a cumplir su quinto año de emisión ya) en trascendentales a más no poder, pero sin olvidarse del nombre de la industria que las creó: el entertainment.

Las Chicas Gilmore son cursis hasta decir basta, ellas y la serie que lleva su nombre. Me encanta. En estos tiempos de mil tramas, muertes, intrigas y embarazos no deseados en cada episodio, Lauren Graham y la (suprema) Alexis Bledel son Lorelai y Lorelai Gilmore, una madre y una hija que bien se podrían tomar por hermanas o mejores amigas. Adictas a la cafeína -posiblemente por lo poco excitante de sus vidas- habitan el pueblo de cartón piedra Stars Hollow, de esos en los que los habitantes se reúnen en asamblea para votar si pintan o no el banco del parque. Lo mejor de la serie son los pintorescos secundarios: la gordita cocinera del hotel, el barman paleto con el que la madre está que si sí que si no, la amiga friki coreana... y los abuelos. Los abuelos (interpretados por Edward Herrmann y Kelly Bishop) muy conservadores y que perdieron la pista de su hija cuando se quedó preñada a los 16, son toda una fuente de tramas y momentos divertidos para los guionistas. Los peores episodios es cuando tira descaradamente a drama o a comedia la cosa, su especialidad es caminar por la fina línea intermedia. Dadle una oportunidad, no os arrepentiréis (o sí).

Mujeres desesperadas (del genial Desperate Housewives) es el furor del año pasado entre los más precoces, y del verano entre el resto de los mortales en el que me incluyo. A través de cuatro amas de casa de lo más peculiar, y guiados por una quinta que decide que ya no puede más en el episodio piloto, descubrimos los secretos y trapos sucios de los habitantes de Wisteria Lane, un barrio de lo más "felices para siempre", en el que se ocultan relaciones ilícitas, falsas identidades y hasta crímenes. Un culebrón súper-estiloso, en el que cada capítulo tiene tanta información que si te llaman por teléfono cinco minutos te puedes perder del todo (me ha pasado). Está formidablemente escrita y muy bien hecha en general, y por mi parte pido especial atención a la genial Marcia Cross (algunos la recordaréis de Melrose Place) y su personaje, Bree, la joya de la corona de esta "soap opera" de lo más fashion.

Por hoy ya es suficiente, pero podría seguir un buen rato hablando de series. Mis mitos personales como Futurama, Sexo en Nueva York o Ally McBeal, descubrimientos como Padre de Familia o Perdidos (estoy por enterarme de algo y posteo), y horteradas del calibre de Felicity, Rebelde Way o Bobobó... estoy que no doy abasto. Lo que me voy a acordar de todos sus episodios (y de la madre que los parió) en los exámenes de septiembre.

miércoles, agosto 03, 2005

CINE AL FRESCO

Este post es para todos los que estáis en Valladolid en agosto (los diez o doce): cometer esa estoicidad tiene su recompensa, como todos los años, y vuelve éste por vigésimo cuarta vez el Cine al Aire Libre. Por si alguien aún no lo sabe, las proyecciones son todos los jueves, viernes y sábados del mes, a las 22.30. El lugar, el de siempre: el Patio de la Hospedería del Monasterio de San Benito. Ah, y es gratis total, si todo lo anterior no os había convencido. Como novedad parece que han cambiado las sillas (nuestras espaldas lo agradecerán) y -esto no mola tanto-, este año la programación sólo consta de títulos de 2004. La verdad es que lo entiendo, porque recuerdo las proyecciones de ¡Qué verde era mi valle! u Ossesione casi vacías. Algún aliciente tiene que tener la gente para sentarse dos horitas con un frío del copón (si amigos, llevad jersey gordo) a ver una peli en versión original. No estamos en Madrid, y el objetivo es llenar los 1.100 asientos. Aquí tenéis la programación.
Sobre ella, que dentro de lo que cabe está variadita la cosa, y es la oportunidad (exceptuando la Seminci) de ver pelis en su idioma original aquí en Pucela. Mis favoritas de la lista, Entre Copas, Million Dollar Baby y El Hundimiento (toda una grata sorpresa). Mañana por la noche empezamos con 2046. Le daré una segunda (y última) oportunidad a esta peli. Con lo que me gustó Deseando Amar... La vuelvo a ver porque me dio la impresión de que detrás de todo ese delirio narrativo y gafapastismo hongkonés había algo que me gustaba. Me falta descubrir lo que es.