domingo, agosto 14, 2005

EL CHOCOLATE QUE MÁS ME PONE (1 de 2)

"Las golosinas no tienen sentido, por eso son golosinas", dice Charlie Bucket mientras monta en el ascensor de cristal, en una de las escenas cumbre de Charlie y la Fábrica de Chocolate. Es ésta toda una declaración de principios por parte del autor de la historia -Roald Dahl-, que los guionistas de sendas adaptaciones cinematográficas han querido mantener en sus películas, por la cuenta que les trae. El viernes se estrenaba en España la segunda de estas adaptaciones, dirigida por Tim Burton y escrita por su nuevo colaborador John August. Huelga decir que el protagonista es Johnny Depp, porque ya todos le habréis visto en vuestra tele, ordenador o marquesina de autobús más cercana. A Charlie lo interpreta Freedie Highmore, al que vimos hace poquito junto a Depp en Descubriendo Nunca Jamás; qué buen padrino se ha buscado el chaval.

En 1964 se publicaba la primera edición de la novela. Roald Dahl daba vida a un nuevo héroe infantil, a la altura de Matilda o James Trotter, también de su creación. Charlie es un niño muy pobre que desea más que nada en el mundo poder entrar en la misteriosa fábrica de chocolate Wonka, cerrada a cal y canto desde hace diez años. Un buen día se conoce la noticia de que Willy Wonka ha colocado cinco billetes dorados en cinco tabletas de chocolate distribuidas por todo el mundo, que permitirán a sus afortunados descubridores entrar por un día a la fábrica guiados por el excéntrico chocolatero, y le reportará un inimaginablemente fabuloso premio a uno de ellos. Una historia sobre las relaciones entre padres (o abuelos) e hijos, con mucha mala leche hacia los niños malcriados, representados en los cuatro acompañantes de Charlie en su viaje por la fábrica.
La primera adaptación cinematográfica -dirigida por Mel Stuart- se convirtió en un título de culto al poco tiempo de su estreno, en 1971. Su público se dividía entre acérrimos fans y gente que quemaría a Willy Wonka en la plaza del pueblo. No fue así en España, donde nunca ha sido un film muy popular. Puede que una de las razones fue el cambio de título: de Willy Wonka and the Chocolate Factory al nada sugerente Un Mundo de Fantasía. Para muchos es ésta la mejor de las dos pelis, y la verdad es que la parte de los billetes dorados es desternillante, y Gene Wilder hace un Willy Wonka estupendo. Además, son 95 minutos de esta versión vs. 115 de la peli de Burton, que a veces da la impresión (sobre todo hacia el final) de que tratan de estirar como si del chicle de Violet Beauregarde se tratara. Pero hay un desaliño en la realización, y una ingenuidad y falta de acidez que convierte a la peli antigua en algo más blandita de lo que era el libro. Y esos números musicales... los de los Oompa-Loompas son ya míticos, pero el resto tienen más azúcar que todas las tabletas Wonka juntas.

Lo que no se puede negar es que la peli de Tim Burton (de la que hablaremos largo y tendido mañana) debe tanto al libro original como a esta cinta, todo un prodigio de dirección artística y efectos especiales. Y de Gene Wilder, aunque esto no hace falta decirlo.

1 Comments:

Anonymous eoliTH said...

Leí el libro cuando tenía unos 9 o 10 años y me encantó. Y la peli antigua, mucho mejor que la nueva. Vi ayer la de Burton & Depp y... Me decepcionó bastante. Ahorraros la entrada del cine, bajadla del eMule o Bittorrent y comprad el libro, que costará barato. Nos vemos.

8:51 p. m.  

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