jueves, octubre 06, 2005

EL MÉTODO PIÑEYRO

Qué fácil es –como rezaba el título de aquella película- que algo se pierda en la traducción. Es difícil decir lo mismo en dos lenguas diferentes, y lo mismo pasa con los lenguajes. El Método, la última película del argentino Marcelo Piñeyro, es una lección magistral, sobre todo, de traducción. Porque la pieza teatral de Jordi Galcerán no ha perdido un ápice de su discruso original con la traslación al celuloide, además de haber ganado en virtudes. La sencillez de la escenografía original (qué mejor que una representación se lleve a cabo en una sola habitación) se ha transformado en una herramienta para aumentar lo claustrofóbico del relato y evitarse florituras narrativas demasiado típicas en el cine. Sigue siendo un duelo de actores, pero a sus interpretaciones se añade ahora un juego de gestos y miradas imposible de apreciar en escena. La acidez cómica del original se reorienta hacia terrenos más dramáticos, de thriller psicológico en muchas ocasiones, pero manteniendo todos los matices de la feroz crítica que se realiza al capitalismo actual, a su competitividad antropófaga.Siete altos ejecutivos aspirantes al mismo puesto de trabajo se encuentran en la misma sala de un edificio de oficinas de una importante empresa en Madrid. Una risueña pero inflexible secretaria, única representante de la empresa en el lugar, les recibe y entrega el enésimo formulario a rellenar. Se les informa de que están a punto de someterse al Método Gronhölm, del que sólo saben que elegirá al más apto y eliminará a los demás. Al principio sólo hay dudas y comentarios jocosos, pero el buenrrollismo dura lo que tarda en actuar El Método. En una eliminación progresiva que recuerda a algunos realities de televisión, uno a uno van siendo eliminados. Que nadie se llame a engaño: no están ahí para trabajar en grupo, si no para competir. Si hay que pasar por encima –o arrancar- las cabezas de los demás, están dispuestos a hacerlo. Fuera, muchos metros por debajo, miles de personas se manifiestan contra la globalización y el capital. Pero nuestros aspirantes no están capacitados ni dispuestos a escuchar el nombre de aquello que poco a poco, está acabando con ellos.Los ocho actores –no voy a repetir sus nombres aquí- demuestran que, a parte de ser famosos, tienen un buen hacer salvaje. Son al arte dramático lo que sus personajes a las empresas multinacionales: lo mejor de lo mejor, cada uno con su especialidad. Piñeyro (Tango Feroz, Plata Quemada) cambia de tercio, como siempre. Y acierta… como siempre. El guión de Mateo Gil (Mar Adentro) y el director es el paso definitivo en la transformación de El Método Grönholm en El Método (problemas legales de coincidencia en cartelera obra/película) a secas. Para adaptarse por completo a los nuevos parámetros narrativos de los que antes hablaba, la historia –sobre todo de la mitad hacia el final, progresivamente- ha cambiado. Y encaja como un engranaje de relojería, además de proporcionar una experiencia totalmente nueva a los que habíamos visto la obra. Quizá la única pega que le pongo es el complaciente plano final, pero también es verdad que los espectadores necesitamos un minuto de respiro antes de salir del cine y empezar a reflexionar. Porque en esta película se piensa, durante y después, cosa que cada vez se puede decir de menos producciones. Si todo lo anterior fuera poco, es un soplo de aire fresco. En este tiempo de Seguras, Leones y Rodrígueces en el que los directores hacen una y otra vez la misma película, es una gozada encontrarse un producto original, diferente, y que no lo es por el puro placer de serlo.

5 Comments:

Blogger Ann O'Nadada said...

No se si me ha gustado más la peli o tu post sobre ella... Yo también hubiese elmininado ese plano final tan "28 días después"

Los actores están que te cagas encima y en fin, que decir que no hayas dicho. Que es un peliculón y ya está.

Por cierto fui a verla el día de antes de mi primera entrevista de trabajo... super buen rollo... ;)

5:40 p. m.  
Blogger Flat Eric said...

Pues a ver, qué voy a decir, que muchas ganas de verla. Aunque te digo que Plata Quemada, escenas de tensión sexual incluidas, me pareció un timo.

6:11 p. m.  
Blogger Juan said...

Bueno, gracias a los dos por vuestras bonitas palabras, porque este blog vuelve a sus horas más bajas en lo que a comentadores se refiere (por cantidad, eh, no por calidad...)
Pero hago como que me da lo mismo porque tengo mediopreparadas varias cosas ya: Sin City, Wallace&Gromit, La Hora Chanante...¿alguna petición?

2:43 p. m.  
Blogger Flat Eric said...

Venga vale, ahi va mi peticion: MAnderlay. Ah, que no la has visto....
jajajajaja

3:33 p. m.  
Blogger Juan said...

Me meo!!! ¬¬

5:03 p. m.  

Publicar un comentario

<< Home