martes, diciembre 06, 2005

HOGWARTS: HECHIZOS Y HORMONAS (2/2)


Retomando el tema de El Cáliz de Fuego, creo que como en todas las pelis de Potter es inevitable hacer mención al equipo artístico: un grupo cada vez más grande de actores ingleses que cumplen la máxima británica de dar siempre un poco más de lustre –si se puede- a lo suyo. Aunque estas películas sean de hecho americanas, exportan hasta el último rincón del mundo parte de la cultura inglesa, en este caso la más reciente. Los divismos brillan por su ausencia, ya que, por la entrada sucesiva de nuevos personajes, los secundarios cada vez lo son más y tienen menos minutos en pantalla. Pero siguen siendo fabulosas las entradas de Maggie Smith, Michael Gambon (aunque no puedo no echar de menos al gran Richard Harris), Robbie Coltrane, Alan Rickman… pena que en esta entrega la aparición de Gary Oldman sepa tan a poco, a nada en la versión doblada de la película, no diré más para los que no la habéis visto; eso sí, todo a mayor gloria de los efectos especiales. Como ya sabréis la incorporación estrella en El Cáliz es la de Ralph Fiennes, que asume a mitad de la saga uno de los papeles más importantes en lo que resta: la segunda encarnación de Lord Voldemort. Ninguna imagen de su caracterización ha sido distribuida para que la sorpresa sea mayor, sea esto para bien o para mal, recordándonos los tiempos en los que tan bien ocultaron esa cutrez de Godzilla. También es nueva por estos territorios Miranda Richardson (casualidades de la vida: hace nada hizo con Ralph Fiennes la extrañísima Spider de David Cronenberg), en el papel de la periodista Rita Skeeter, uno de los peor adaptados del papel al celuloide. Sale mucho, no hace nada importante, y al final su historia queda totalmente en suspenso. Para lectores y novatos queda como una molestia en la narración y una personalidad totalmente sobrante, amén de desagradable. A Brendan Gleeson ni se le ve con tanto maquillaje, pero su personaje de “Ojo Loco” Moody es capital en esta parte de la historia. Para acabar con los intérpretes, los chiquillos van depurando sus dotes interpretativas (en algunos casos, una necesidad imperiosa) y se van poniendo buenorros en la mayoría de los casos, como el de Hermione con su megavestido de noche o Harry y su escena de desnudo con fantasma incluido.

Llegamos (para ir finiquitando esto) al apartado técnico, para el que tengo aplausos y abucheos, empezando por lo malo la planificación (los planos, vamos) de algunas escenas, como la del discurso de Dumbledore. El personaje que en las otras entregas parece etéreo, a veces espectral, pierde mucho por la mala colocación de las cámaras, y, en general, porque le hacen correr y levantar las manos tantas veces en la película que uno no sabe si está haciendo aerobic, o, peor, si es más maloso que Voldemort por esos gritos que pega y ese ceño fruncido constantemente. Si se dispone de un espacio (sea natural o, como en la mayoría de los casos, recreado) tan inmensamente grande como el comedor de Hogwarts, las secuencias que allí suceden no se pueden diseñar como si fuera una charla de amigos en una sala de 10 metros cuadrados. Vamos, poderse se puede, pero el efecto que se consigue es el contrario al que una película “épica” como esta necesita. Por contraposición, destacan las escenas de acción –rodadas, seguramente, por una segunda unidad con más experiencia en el tema que Newell-, que dejan con la boca abierta y que tienen unos efectos especiales de quitarse el sombrero. Nada que ver con el rollo Toy Story de la primera. Desde la primera con el dragón y las torres del castillo (im-prezionante), uno ya sabe que la chicha de esta película está en las pruebas del campeonato. Del guión ya aprecié que, en general, es una película muy entretenida y que provoca un punto de inflexión en la saga, pero algunas cosillas han dañado un poco el espíritu de la saga. Ha hecho bien Steve Kloves en, después de escribir las cuatro primeras, descansar una película de Harry Potter. El que se ha marchado con la música a otra parte, no se sabe si para siempre, es John Williams, del que ya sólo queda el tema principal de la banda sonora. El resto del score lo firma Patrick Doyle, entre otras cosas porque seguro que es mucho más barato que Williams y no está tan solicitado. A ver que tal adapta Michael Goldenberg La Ordel del Fénix, que comienza a rodarse en primavera. Hasta 2007, año de su estreno, prometo no tocar más el tema niños-mago…¡Lo prometo!

5 Comments:

Blogger Flat Eric said...

Bueno venga ya está, ponte con otra cosa que estamos de Harry Torpe....

9:57 p. m.  
Blogger Nat said...

otro post ya!! que sabes que yo del Harry Petas...poco. love u.

5:44 p. m.  
Blogger Juan said...

Seréis mamones? Utilizar los comentarios para protestar sobre el tema tratado...me cago en la libertad de expresión yo.
De todas las formas, vosotros lo habéis querido, ahí tenéis nuevo tema...

7:28 p. m.  
Anonymous crispu said...

asi que es cierto que "harry se endurece" eh? como decia el titular de las noticias que tanta gracia me hizo. estoy deseando ir a verla, pero hasta que no regrese bat nada, que es tradicion ir con el. eso si..reserva un hueco para mi cuando la haya visto, porque si me tuviste que explicar la primera...jaja soy 1 hipermelon!!
besossss

4:36 p. m.  
Blogger Plasma TV Center said...

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