domingo, marzo 26, 2006

REGRESO A WISTERIA LANE

Desde el jueves pasado se emite en la primera la segunda temporada de Mujeres Desesperadas. La cita es a las 22.00 (antes que la española Con dos Tacones, que a ver cuánto dura). Casi no me creo las condiciones privilegiadas con que han decidido programar la creación de Marc Cherry, visto como tratan a series americanas como Urgencias o A dos metros bajo tierra en televisión española, a las que si no mandan al renegror de las 3 de la madrugada queman en muy poco tiempo emitiendo burradas como de tres capítulos seguidos y cosas así.
El caso es que retomamos la historia en Next, capítulo que comenzaba esta segunda tanda donde la anterior lo dejaba: Bree lo preparaba todo para el funeral de Rex tras esperar a las 9 -en punto, es Bree- para comunicarles a sus amigas que ahora es una viuda, mientras su suegra se lo ponía difícil, dejando claro que los peores años del difunto fueron los de su matrimonio. Gabrielle no permite a John entrar en casa e intenta demostrar a Carlos que es el padre de su hijo, algo de lo que ni siquiera ella está segura. Lynette trata de ayudar a Tom con los hijos y encontrar un trabajo al mismo tiempo, y Susan, tras el incidente con Zach, descubre por fin (es cortita la pobre) quien es el padre de éste. Por lo demás todo sigue muy parecido en Wisteria Lane, con sus historias de trapos sucios y su microuniverso de secundarios, como la vieja alcohólica de este capítulo. Mary Alice sigue narrando la historia y viendo lo que pasa dentro de todas las casas, ya que aunque ahora no tiene mucho sentido pues poco a poco la trama de su suicidio (cuyo misterio ya está resuelto) irá desapareciendo del todo, su voz -Brenda Strong en la versión original- se ha convertido en seña de identidad de la serie.
Y tenemos la historia de los Applewhite, esos nuevos vecinos que esconden algo (alguien) en su sótano. Como trama de misterio que vertebrará la segunda temporada no podía estar metida más con calzador, pero aun así esperemos que se vaya desarrollando porque los guionistas de esta producción son lo bastante listos como para conseguir que en un par de partidas de cartas de las chicas nos vaya la vida en saber qué coño traman esta madre y su hijo -o lo que quiera que sean. Una serie de esas que da gusto ver (en este caso no es de la HBO, pero lo parece) ya no sólo porque esté escrita, realizada e interpretada (Marcia Cross es mi debilidad) entre notable y sobresaliente. También porque es un cruce de géneros entre la soap opera y la intriga, pasando por muchas estaciones, que convierte una hora a la semana en un rato en el que dejar nuestros ¿aburridos? barrios y darnos un garbeo por Wisteria Lane, donde todo el mundo esconde algo. Vale, como en la vida real, pero aquí sabemos qué esconde cada cual.

sábado, marzo 18, 2006

RAIMUNDA DE LA MANCHA

Con la cantidad de cosas que estoy pasando por alto en el blog últimamente, no quería dejar escapar el acontecimiento del año en lo que a la cinematografía nacional se refiere. Y es que un estreno de Almodóvar, a día de hoy, es un fenómeno que muchos aprovechan para recordarnos la poca gracia que les hace el director, otros tantos para cantar por enésima vez sus bondades y la mayoría esperábamos para dejar que una vez más el "ingenioso hidalgo" de La Mancha nos volviera a sorprender. Porque puedes amar el cine de Pedro Almodóvar o detestarlo, o las dos cosas a la vez, pero por lo menos sabes que te va a sorprender, y que su nueva historia no se va a parecer a las anteriores, cosa que en el cine español cada vez se puede decir de menos autores.
Se había hablado mucho de Volver antes de su estreno, si bien esta vez sin polémicas. Porque el decimosexto largometraje de Almodóvar marcaba muchos hitos en su carrera, y como su título indicaba, muchas "vueltas": el reencuentro del director con Carmen Maura, posiblemente la mejor actriz con que haya trabajado nunca y sin la que no hubiese sacado adelante sus primeras películas y algunas de las mejores (mi favorita, de lejos, ¿Qué he hecho yo para merecer esto?, y Mujeres al borde de un ataque de nervios). El reencuentro de Penélope Cruz con el cine español, tras cinco años fuera haciendo películas que habrán engrosado su cuenta corriente, pero de calidad discutible. Es Pe una chica lista y ha sabido reentrar por la puerta grande, demostrando que es una actriz como la copa de un pino y sobre todo que maneja perfectamente las riendas de su carrera. Y, cómo no, el comentadísimo retorno de Pedro a La Mancha que le vio nacer, y a las mujeres entre las que se crió. Dice él que es su película más personal, y me lo creo porque nunca había visto llorar a este cineasta hasta sus más recientes entrevistas, en las que enlazando Volver con su tierra, con su madre que él dice haber sentido cerca todo el rodaje y con sus primeros años de vida y todo lo que en él se imprimió de la cultura manchega, ha acabado al más puro estilo Magdalena.
Si La Mala Educación recordaba la infancia -entre otras cosas-, a los primeros años de vida en los que todo es un descubrimiento, Volver hace una gran elipsis para enfrentarnos (en el sentido más amable de la palabra, ponernos cara a cara) con el final. Con la muerte. Lo hace por medio de unos personajes que como siempre en él son lo mejor de la película y de la tradición de esa Castilla que no lo es del todo, que mira a la muerte como una compañera de viaje más, que la celebra y que no tiene miedo de convivir con los que ya se han ido. Y sobre todo que la desmitifica, ya que en Volver morirse no tiene porque ser un vuelo sobre el mar mientras suenan arias de Puccini, sino que puede ser cambiar de habitación dentro de la misma casa o sentarse junto al río donde te enamoraste por primera vez.
No es la película que más me ha gustado de Almodóvar, ya que el ritmo es muy irregular y la mezcla de géneros marca de la casa -lo que me conquistó de La Mala Educación- se me atragantaba a ratos, pero aún así disfruté mucho con Volver, y hay virtudes que no es que no se le puedan negar, es que requieren ser destacadas: es este un cineasta único en el mundo, aunque de esto sean más conscientes en el resto del mundo que aquí, y en unos años será de los pocos nombres (si no el único) de directores españoles actuales que se recuerde de forma universal. Sea esto injusto o no con otros currantes muy dignos, estoy casi convencido de que será así. Las actrices están en estado de gracia, creando unos personajes auténticamente de película, nada que ver con el "organicismo" interpretativo que tanto se ha llevado siempre en Europa y que tanto aburre casi siempre. Desde la simple presencia de la Maura bajando unas escaleras o debajo de una cama, a Pe (perfectamente acorazada con un buen culo y un buen par de tetas) tirando del carro de la compra por el barrio, se construyen al menos cinco personajes femeninos que van directos a los anales de a historia del cine español. La cómica ingenuidad de Lola Dueñas, la potentísima e infinita bondad de Blanca Portillo o los silencios de Yohana Cobo son el resto. Y qué decir del casi-cameo (aunque con importancia en toda la peli) de Chus Lampreave, que se despide de forma tan discreta como entró en el cine del manchego, pero que ha creado escuela.
Formalmente, la peli no aporta nada al cine del director salvo por las secuencias en los pueblos: si ya los visitó fugazmente en La flor de mi secreto, ahora homenajea a Almagro, Puertollano...y, aunque no salga, a Calzada de Calatrava, seguro. Me quedo con un plano casi cenital en que las viejas dan el pésame a Sole, de fondo muy divertido y, de forma, bellísimo. No podía faltar el playback y las implicadas en él lo hacen complementándose con total naturalidad, y como que no quiere la cosa, ésta se convierte en una de las escenas más hondas y emocionantes del film. El guión, a ratos previsible y a ratos un tanto aburrido para mi gusto, encuentra su mejor valor en los diálogos y los personajes, y en ese humor que a todos nos sale en los momentos más tristes o más trascendentales. Como leí ayer en El País, a Almodóvar le gusta situar sus pelis en el momento en que se hicieron, y en Volver esto se consigue con el programa de "telebasura" que es un personaje más, aunque no se vea hasta casi el final de la peli. A esto le añado yo que le encanta hacer tele y cine dentro de su cine; esta ocasión no iba a ser menos, y mete un poco de las dos.
Vuelve Almodóvar, a menos de dos semanas de que se inaugure una exposición retrospectiva sobre su vida y obra en París, con cine interesante como siempre y con un punto de inflexión en su carrera. Se para y mira atrás, a sus primeros años de vida y a su cultura materna y matriarcal. Y mira adelante, hacia el momento que algún día ha de llegar, cuando se reencuentre con Francisca en un lugar de La Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme...

miércoles, marzo 08, 2006

PUES BUENO, PUES VALE

No me apetece mucho escribir (como casi siempre, por otra parte), pero mis innumerables fans me piden una opinión de los Óscares de este año y además como no escriba pronto sobre el tema ya no le va a interesar ni a Rita. Mi pensamiento principal sobre la septuagésimo octava edición de los Academy Awards se resume en las cuatro palabras del título del post. Es que no se, todo se me salió de los esquemas desde el comienzo de la ceremonia, aunque no siempre para mal... pero cuando Jack Nicholson dio el de mejor película a Crash, que es la peli que (de lejos) menos me había gustado de las de este año, fue el broche de bronce a una noche que ni frío ni calor, ni pa' tí ni pa' mí. Este año los Oscar no me han disgustado tanto como -por ejemplo- cuando le dieron todo a El Retorno del Rey, pero me han dejado muy frío.

Para empezar, la gala no sufrió bajones ni tuvo partes horriblemente aburridas, pero tampoco fue el paradigma del glamour, la diversión y el festejo que se presupone a la gran noche de Hollywood. Tenía muy altas expectativas puestas en el maestro de ceremonias, el cómico Jon Stewart, ya que sigo su Daily Show (Global Edition) en Paramount Comedy y me parece de lo mejorcito en sátira política. Pero los guionistas de la gala no quisieron mojarse con nada y todo se quedó en un par de comentarios muy templados, de los que me quedo con el que referenciaba al disfraz de cisne que lució Björk (Gundesmontir) hace ya varios años. Propongo como presentadoras para el año que viene a Meryl Streep y Lily Tomlin, que hicieron una introducción divertidísima al premio honorífico para Robert Altman, hombre que me cae fatal y que combina peliculones como Vidas Cruzadas con cagarros como El Dr. T y las Mujeres. A Lauren Bacall se le piraba un poco presentando un homenaje al cine negro, pero es que tiene más años que el sol ya la buena mujer.

Los premios, desconcertantes y a veces decepcionantes. No voy a comentar la pedrea técnica porque me eternizo, sólo que King Kong (que amé) y Memorias de una Geisha (que me durmió) se merecían los suyos. La música fue al Gustavo Santaolalla de Brokeback Mountain y no lo veo mal del todo; si cuando vi la peli no me gustó demasiado luego no me podía sacar el The Wings de la cabeza, y me emocionó oírlo dentro del Kodak Theatre, más que al acaparador de John Williams o la música africana de Alberto Iglesias para El Jardinero Fiel (que fragmento más malo eligieron, madre mía).
De los tres que se llevó Crash sólo se merecía el de mejor montaje: guión original debería haber sido para Match Point (la gran olvidada de este año, o una de ellas) y película...al final diré algo. Brokeback Mountain se llevó el de guión adaptado: más arriesgado pero igual de acertado habría sido dárselo a Munich o Una Historia de Violencia, pero así quedó la cosa. Ang Lee por fin se llevó una estatuilla como mejor director, y eso que va de masterpiece en masterpiece. Uno de los que más me gustaron fue el de mejor actriz secundaria para Rachel Weisz, y es que desde La Momia tengo debilidad por esta chica. El de secundario para Clooney, ni idea porque no he visto (ni me llama nada ver) Syriana, pero creía que se iban a levantar Matt Dillon o Jake Gyllenhaal. Fue la primera sorpresa de la noche, este galardón presentado por una Nicole Kidman que cada vez hace más mierdas y se parece más a su mujer-robot de The Stepford Wives.

Me gusta mucho Reese Witherspoon como actriz (sí, sí) pero no se si en esa peli está tan bien como para darle el galardón a esta muchacha con tanta carrera por delante. Actor...Phillip Seymour Hoffman me parece un semidiós, aunque Ennis del Mar está tan tan brillantemente interpretado por Heath Ledger que ya se lo había dado a él mentalmente. Pero me alegro por el gordo pajillero de Happiness. Y con respecto a mejor película...Algunos dicen que no hay como tener amigos, otros que no se han atrevido a dárselo a BBM, y yo se que muchos ven Crash como una obra maestra de nuestros días. No lo se, solo puedo decir que estoy totalmente de acuerdo en lo que dijo Mr. Belvedere de que Crash "es una peli que propone soluciones fáciles a problemas difíciles" (entendido esto en el peor de los posibles sentidos). Pero como siempre, la gente (ya no digo las taquillas) camina paralela a los premios, y como fenómeno sociológico y cinematográfico Brokeback Mountain, mi favorita, ha tenido un peso infinitamente mayor que sus competidoras. No se si ha sido la peli del año, la década o esas burradas que dicen, pero dentro de un tiempo muchos recordarán/recordaremos el estreno de la peli de Ang Lee, y lo que quiera que sea que venga después. Crash, me da la impresión, tardará poco en encontrar su lugar natural (por sensibilidad, por moralina, por intérpretes), la tarde de los sábados y los domingos en cualquier cadena de televisión.